Tarijeños en el mundo

Willan Armando Sánchez, de Yacuiba a Kazán para cursar una maestría en el sector petrolero

Willan Armando Sánchez, de Yacuiba a Kazán para cursar una maestría en el sector petrolero
domingo, 11 junio 2017 - 12:45 PM - Jessica Hoyos Flores


Willan Armando Sánchez nacido en Yacuiba, ingeniero en gas y petróleo de profesión, está cursando una maestría en inglés que se llamada Complex Data Analysis in Petroleum Geosciences en la Universidad Federal de Kazán que se encuentra dentro de la República de Tatarstán, en Rusia, desde hace dos años atrás.

Esta decisión la tomó con el objetivo de adquirir mayores conocimientos en su área de especialización. Siempre acarició el sueño de poder estudiar en el exterior, por ese motivo comenzó a postular en diferentes universidades del mundo que tenían más experiencia en el sector petrolero.

Fue así como postuló a la facultad de Geología en la Universidad Federal de Kazán y luego de pasar algunas pruebas logró obtener una beca para poder estudiar. Ahora se encuentra escribiendo su tesis que la defenderá estos días de junio. Mientras estudia, también está trabajando en el departamento de investigación en la facultad de Geología, donde realiza diferentes modelaciones geológicas.

De Bolivia dice extrañar a “su querida ciudad de Yacuiba” lugar donde creció y tuvo la mejor infancia que todo niño debe tener. “Extraño a mi familia que es lo que más amo en esta vida y gracias a quienes estoy aquí saliendo adelante, también extraño a mis amigos de toda la vida”.

Una vez que culmine sus estudios regresará a Bolivia con el objetivo de poder traspasar todo el conocimiento adquirido y también quiere aportar al crecimiento del país. A sus amigos en Rusia les cuenta sobre la cultura y tradición de Tarija. “Les cuento sobre la diversidad de fauna y flora que tenemos y sobre los lugares turísticos con los que contamos”, explica.

Su perspectiva desde fuera del país es que aún falta mucho por desarrollarse y por aprender, pero aun así no pierde la esperanza. “Con el apoyo de todos Bolivia será un país grande”.

Una de las diferencias más grandes que ha podido encontrar fue en lo cultural que es completamente diferente, cree que el clima también influye mucho ya que en Rusia las temperaturas llegan hasta los menos 35 grados centígrados. “Creo que es uno de los principales factores que hace que la cultura sea muy diferente a la nuestra”.

Vida en Kazán

Willan cuenta que Kazán es la tercera ciudad más turística de Rusia y también será próximamente sede de la Copa Confederación que se jugará este año.

“Está ciudad es muy hermosa, tiene un estilo europeo que uno puede apreciar en diferentes construcciones que se encuentran en el centro de la ciudad, existen muchos museos, teatros, galerías, zonas peatonales, parques, donde uno puede apreciar la belleza de la ciudad”.

Para él fue un reto aprender a hablar ruso, pues este idioma tiene una pronunciación particular y el abecedario cirílico tiene nuevas letras y todas diferentes a las que se utilizan en español. «Me gusta mucho este idioma fue un gran reto aprenderlo”.

Por otro lado lo que menos le costó fue socializar con sus compañeros de maestría, pues son de diferentes partes del mundo y todos eran extranjeros en Rusia por lo que se comunicaban en inglés. De las cosas que más le gustan de Rusia es la seguridad que existe en la ciudad, ya que el índice de delincuencia es casi cero.

El frío no solo son desventajas, ya que gracias a las temperaturas  bajas y a la nieve ha podido aprender a esquiar.

“En lo particular quedé maravillado con la cantidad de nieve que cae en invierno, es una experiencia muy bonita”, destaca.

Willan aconseja a todos quienes tengan el sueño de expandir sus horizontes, busquen prepararse muy bien en el área que deseen estudiar y posteriormente empezar a aplicar a diferentes universidades hasta que consigan lo que quieran, ya que nada es imposible en la vida.

Una de las anécdotas más divertidas que recuerda fue durante el primer invierno que le tocó vivir ahí, ya que las temperaturas descienden tanto que en las veredas de las calles se forma una capa de hielo, a la cual le echan sal con arena para que se descongele.

Por tal motivo las veredas se vuelven pistas de patinaje. “En una esquina antes de llegar a la facultad, todos los estudiantes incluida mi persona, nos caímos en el mismo lugar, fue tan divertido que entre todos los estudiantes tuvimos que formar una cadena humana para que los demás puedan pasar sin caerse”.

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