Tarijeños en el mundo

Gustavo Ibáñez, de Tarija a Alemania pasando por Perú y Canadá

Gustavo Ibáñez, de Tarija a Alemania pasando por Perú y Canadá
Gustavo Ibañez
domingo, 4 marzo 2018 - 20:44 PM - La Voz de Tarija


Gustavo Ibáñez es un joven tarijeño de 32 años que a pesar de su juventud podría considerarse un trotamundos. Licenciado en Idiomas en 2oo7 por la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho (UAJMS),  Gustavo decidió en 2009 aceptar una oferta la empresa Queiroz Galvão para mudarse a Perú para trabajar en un campamento para enseñar idiomas a brasileños y peruanos.

Así comienza su andadura en el exterior, ya que con el dinero que ahorró en este trabajo logró hacer su trámite para obtener una visa de trabajo en Canadá donde en ese momento se encontraba su hermano.

«Ya con la visa en mano el 2013 me mudo a Calgary, Alberta. Ya hablaba bien inglés así que el idioma no fue un limitante para adaptarme. Los primeros tres meses sentí fuerte el cambio cultural, todo era nuevo, sin embargo, tenía a mi hermano mayor que me ayudó con todo así que no fue tan difícil», relata el joven a La Voz de Tarija.

Al poco tiempo de llegar, su novia, de origen alemán con la que había vivido en Tarija, decide trasladarse con él a Calgary, en Canadá, para vivir juntos y rubricar el amor con el matrimonio.

Sin embargo, en el 2016 con la crisis del petróleo Gustavo y su esposa perdieron sus empleos por lo que en 2017 decidieron hacer las maletas y poner rumbo a Alemania a la ciudad de Leipzig. 

«Ella consiguió un trabajo rápidamente y yo comencé a trabajar dando clases de español», señala.

De su nueva ciudad destaca que es una urbe universitaria con mucha gente joven, llena de parques y bosques que oscila entre el medio millón de habitantes. 

«Lamentablemente muy poco latino vive en esta ciudad, pero si mucho extranjero de otros lugares», apunta Gustavo.

No obstante, si bien se encuentra feliz en su nueva ciudad, asegura extrañar Tarija, «comer un un buen pescado o un asadito entre amigos riendo y bromeando». 

«Me gusta mucho esa espontaneidad del chapaco de reunirse cualquier momento con sus amigos para divertirse. Intento por lo menos una vez al año visitar a mi mamá y buenos amigos que todavía viven allá», indica.

Sobre Bolivia, se habla muy poco en Alemania, según cuenta Gustavo, pero las personas que lo conocen lo hacen porque visitaron los sitios más turísticos del país como La Paz, Uyuni o Los Yungas. 

«Vivir en el extranjero me cambió mucho, ahora soy más abierto a otras culturas y costumbres. Ya no soy tan prejuicioso como era antes de dejar Tarija. Creo que desde cualquier punto de vista salir al exterior puede ser muy positivo para darnos una idea de que tan extenso y variado es nuestro mundo», asegura el joven tarijeño.

Reconoce que al principio se sufre al estar alejado del pago pero considera que es una cuestión de paciencia y tiempo hasta adaptarse.

«¿Qué es lo peor que nos pueda pasar de vivir en el extranjero? Simplemente que no nos guste o que no nos adaptamos y tengamos que volver al pago, es así de sencillo pero lo comido y vivido nadie nos lo quita», destaca.

Por el momento, Gustavo no lleva en mente retornar a Tarija en un futuro próximo aunque si que considera pasar su jubilación en la tierra chapaca.

«No tengo planes de volver a Tarija definitivamente, la posibilidad es muy remota. Me gustaría para mi jubilación volver a mi pago para vivir tranquilo».

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