Las paradisíacas playas ahora presentan manchas negras por el petróleo

Brasileños temen que el petróleo impacte el turismo, incluso tras la limpieza de playas

Brasileños temen que el petróleo impacte el turismo, incluso tras la limpieza de playas
domingo, 3 noviembre 2019 - 11:48 AM - Agencias


Asustados por la llegada de enormes manchas de petróleo que transformaron sus playas paradisíacas en «alfombras negras», los habitantes del estado brasileño de Pernambuco se organizaron rápidamente para limpiar el lugar. Pero dos semanas después, con las playas ya despejadas, temen que sea demasiado tarde para salvar la temporada turística que se avecina.

Los habitantes de las playas de Paiva, Itapuama y Enseada dos Corais, unos 30 km al sur de la capital del estado, Recife, cuentan indignados que cuando el alba del 21 de octubre trajo aquella espesa marea negra -casi dos meses después de la aparición de las primeras manchas más al norte- estaban solos, sin materiales de protección ni conocimiento sobre cómo hacer frente al desastre.

Pescadores, guías locales, trabajadores de la playa y vecinos se lanzaron al mar para intentar capturar la masa viscosa que se balanceaba con las olas, trayendo un olor penetrante de combustible.

«Me impactó, había gente entrando al agua sin guantes, sin ningún equipo de seguridad, en medio del crudo. Nunca había visto algo así», cuenta Glaucia Dias de Lima, vendedora de cocos en la playa, donde continúa limpiando voluntariamente las pequeñas partículas que siguen llegando.

El ajetreo inicial de funcionarios y voluntarios se redujo. Con una mezcla de tristeza y euforia, muestran en sus celulares las imágenes de aquellos días caóticos, especialmente una de un niño saliendo del mar con las manos embadurnadas de petróleo.

El gobierno federal, a través de la Marina, informó que desde el inicio del desastre ha destinado más de 2.700 militares, decenas de navíos y aeronaves para vigilar el derrame, y que han reforzado el número de agentes control ambiental en el terreno.

Pero entre los habitantes de los lugares afectados esa ayuda es percibida como tardía e insuficiente.

– Naturaleza «pidiendo socorro» –

Ahora la arena parece despejada si se mira desde lejos.

Pero a pocos kilómetros, dentro del río Massangana, el crudo todavía impregna las raíces de un manglar, bioma de transición entre el agua dulce del río y la salada del mar.

«Estamos viendo que la naturaleza nos pide socorro. No podemos esperar» a que el poder público realice la limpieza, enfatiza el marisquero Vandécio Santana, quien, vestido con un mono blanco impermeable, guantes industriales y un chaleco salvavidas acaba de retirar otra bolsa con sedimento orgánico contaminado del manglar.

Santana se convirtió en una de las caras de la tragedia al denunciar a gritos las consecuencias de no atender el derrame a tiempo, en un video que se volvió viral y lo llevó a dar entrevistas en la TV abierta nacional. /AFP

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