Apareció Messi para salvar a los catalanes

Barcelona derrota al Atlético de Madrid a domicilio por 1 a 0 y mantiene el liderato de La Liga

Barcelona derrota al Atlético de Madrid a domicilio por 1 a 0 y mantiene el liderato de La Liga
domingo, 1 diciembre 2019 - 20:59 PM - Agencias


Dicen que el Atlético de este año juega mejor que nunca, y sin embargo no gana como siempre. Y ante el Barcelona Ter Stegen se empeñó en hacer buena la segunda parte de la premisa. Dos paradas estratosféricas del alemán impidieron que se adelantase el Atlético. La primera en un ejercicio de fe encomiable que le llevó a lanzarse con todo a tapar ante un centro pasado de Joao Félix que persiguió Mario Hermoso. El defensor remató de primeras y el portero logró tocar la pelota lo justo para desviarla en su viaje a la rede y salvarla milagrosamente. Para entonces el Atlético ya había mandado un balón al palo con la colaboración de Júnior, al que le sigue quedando grande este Barça.

Ocurrió que los de Simeone taponaron los pasillos interiores y adelantaron la defensa con fiereza. Y crearon mucho más peligro cuando el Barça tenía la pelota en los pies. En esa presión y con esos robos generaban más peligro que cuando acometían el área rival construyendo desde la posesión. Rápidamente localizaron la fisura en el lateral de Júnior y por allí atacó Correa, dejándose ver Trippier y Hermoso. Pudo, y debió, adelantarse el Atlético en una primera parte lleno de brío y entrega bajo una lluvia intensa y con el campo muy rápido.

En el minuto 39 Morata remató un córner con una violencia descomunal. Marcó los tres tiempos y cabeceó la pelota al suelo para que se disparase tras el bote. Pero volvió a aparecer Ter Stegen, que en una exhibición de reflejos se lanzó como un tigre y metió el cuerpo evitando de nuevo el gol. El alemán para entonces ya era el único argumento de los de Valverde, con un Messi muy vigilado y Griezmann muy discreto en su regreso al Wanda. Pudo, por el fútbol es así de caprichoso, adelantarse el Barça después de un remate de cabeza de Piqué que terminó tropezando en el larguero. Pero al descanso se fueron empatados porque así lo decidió Ter Stegen, pero el Barça terminó el primer asalto mostrando síntomas de que despertaba.

Arrancó la segunda parte con un disparo lejano de Griezmann que pareció advertir un cambio de escenario. Y así fue. Rebajadas las revoluciones, el Barcelona ganó presencia y posesión. Y el Atlético se disfrazó del Atlético de siempre. El equipo resilente, afilado y vertical. Intercambiaron golpes en forma de contragolpes que no pudieron o supieron concretar, pero se mascaba una pelea más predecible con dos equipos reconocibles. La paciencia azulgrana o el tesón atlético.

El duelo se aceleró con el paso de los minutos y en uno de esos acelerones Piqué se pasó de frenada. Tenía una tarjeta y se lanzó a cortar una pelota en una estampida de Morata, pero a última hora se arrepintió y retiró la pierna. Morata buscó la segunda amonestación del defensa, pero Mateu se lavó las manos salomónicamente pitando falta, pero sin mostrar la tarjeta. La jugada invitaba no señalar ni falta, porque no hubo contacto. Pero en caso de que el criterio del árbitro viese falta, lo coherente habría sido amonestarle. Minutos después perdonaba la segunda amarilla a Vitolo, con una terrible entrada al propio Piqué.

Y entonces apareció el Balón de Oro. Messi arrancó una contra, tiró una pared en carrera y batió a Oblak con un disparo con rosca que atornilló a la cepa del palo. El Barcelona sacaba brillo a un partido gris. Messi optimizaba las paradas de Ter Stegen de la primera parte. Decía Tim, aquel técnico brasileño que decía que o te tapas la cabeza (tu porteria) o los pies (el ataque). A este Barça le tapa la cabeza Ter Stegen y los pies, Messi. Eso explica la flor de Valverde. Y eso confirma que el Atlético de este año… juega mejor que nunca, y sin embargo no gana como siempre. /Eurosport

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