EDUARDO CLAURE EL VENDAVAL AZUL NO ESTA INACTIVO, NI ALETARGADO, ESTÁ FURTIVO, AGAZAPADO E IRASCIBLE
martes, 31 marzo 2020 - 06:00 AM - La Voz de Tarija


Vecinos de la urbanización Pumas Andinos al este de la ciudad de Oruro, recientemente agredieron con piedras a un grupo de policías que vigilaban el cumplimiento de la cuarentena total que rige para prevenir casos de coronavirus.  Lo ocurrido fue difundido mediante videos en redes sociales y algunos medios, en los que se observa a una multitud de personas ahuyentar a punta de pedradas a dos camionetas de la Policía y a varios uniformados que se encontraban en el lugar. Tras la agresión, se reportó que al menos dos policías fueron heridos y los parabrisas de uno de los motorizados quedaron rotos. Lo propio sucedió en la Zona de Río Seco en la ciudad de El Alto, gente alevosa apedreó a una ambulancia rompiendo sus vidrios laterales y también un vehículo de la policía, idénticos hechos sucedieron en la comunidad de San Carlos en el departamento de Santa Cruz, con gente impidiendo la internación de una paciente infectada con corona virus, si bien este caso no entrañó violencia física, sí produjo, una movilización inusual. Como si esto fuera poco, un dirigente de El Alto por las RR.SS. y en idioma aymara indica que el corona virus, sólo ataca a los ricos y blancos, así como a las clases medias adineradas, pero no al pueblo indígena originario campesino y que por ello no debe escucharse a las medidas gubernamentales respecto la cuarentena.

Que tienen de similares estos movimientos? Será de gente comerciantes que viven del día a día? O es que se oponen a no ser infectados? Analizando la coyuntura post fraude electoral del 20 de octubre de 2019 y el alejamiento de Morales, Linera, Quintana, Romero, otros ministros, sin duda que estos movimientos, obedecen a instrucciones proveniente tal vez desde la Patagonia o alguna Villa de la periferia del Gran Buenos Aires, operadas por un equipo de inteligencia no detectada por los mecanismos de seguridad del gobierno, ocupados en hacer cumplir las medidas de protección contra la pandemia del COVID 19, junto al resto de la estructura del gobierno central, mientras los partidos políticos distraídos con las postergadas elecciones y cavilando que acciones estratégicas asumirán para el verificativo de las postergadas elecciones nacionales, que, mientras se solazan y la sociedad está en casi un pánico o psicosis colectiva, los grupos levantiscos y afiebrados del MAS, operan contra ya no una clase determinada como en la dialéctica marxista, sino se estrellan contra la sociedad en su conjunto porque en estos espacios sociales territoriales (barrios, distritos y juntas vecinales) de las ciudades, habita gente de distintas clases sociales sin distinciones específicas pues conviven blancos, mestizos, de color, indígenas, campesinos urbanizados y otros, que no son precisamente un conglomerado humano de una determinada ideología o partido político “opositor”. Quiere decir en buen romance político, según lo dicho por Linera y criticado por Xavier Albo, en su momento, cuando Linera planteaba la lucha y la guerra de baja  intensidad contra la sociedad urbanizada en su conjunto, para empoderar al «pueblo indigna originario campesino» en los espacios territoriales que le de el poder, vía elecciones o prescindiendo del sistema democrático, para preparar la toma enfurecida del poder.

Estos hechos recientes de “resistencia”, están demostrando acciones no sólo contra la sociedad, sino contra las leyes gestadas por la “raza opresora”, pues según Linera, los urbanizados originarios han perdido cultura y se han subsumido en formas de vida de los k’aras, blancoides: tecnología, formas de vida y otras aberrantes formas provenientes de la influencia del “imperio y el capitalismo”. Estos sucesos vienen a demostrar que el MAS como sigla habría cumplido su ciclo para dar paso al Instrumento Político para la Soberanía de los Pueblos; no por nada, Filemón Escobar, Silvia Rivera Cusicanqui, Raúl Prada Oropeza y Sergio Almaraz, dejaron o los sacaron de ese organismo político al igual que a otros como Rebeca Delgado y el ex diputado potosino Eduardo Maldonado por declararse libre pensantes, estos últimos. Esta estructura social que adquiere una forma de pseudo guerrilla urbana, opera bajo consignas de no miedo, ni temor ante organizamos del orden o de la ley, su estado mental responde a una consigna subliminal racial, superior a la política partidaria o alguna consigna de contenido ideológico.

Además, estas acciones de aparente “descontento”, actúan midiendo capacidades de respuesta del orden y la ley y de los ciudadanos vecinales. Los medios no están transmitiendo estos pasajes con profundidad, pues están cumpliendo una labor informativa y de concientización  al pueblo de las medidas de protección contenidas en la norma de la cuarentena. Por otro lado, la reacción del ministro de defensa ante el “recreo” que se daban miembros de la seguridad nacional en la frontera con Brasil, Guayaramerin, cuando debían estar en apronte férreo para impedir la circulación de extranjeros en esas zonas, ministro de mano dura y, a quien lo «tumbaron» en la cámara de diputados no es más que una señal, de generar malestar no solo en la Asamblea Legislativa Plurinacional, sino en otros espacios no institucionales en los que el MAS tiene capacidad de articulación y accionar político. Hay que añadir  entonces que esa organización política, está operando ya, fuera del espacio formal e institucional como es la ALP. Un cuadro preocupante, que debe alertar a la ciudadanía y políticos nada instruidos y peor formados (candidatos en listas), que sueñan con juegos electorales democráticos, mientras las consignas de los Protocolos de Orinoca siguen avanzando en su aplicación con perversas movidas que no se detectan por estar ocultas por el cumplimiento de la cuarentena y las preocupaciones del país por la dinámica de la pandemia. Los partidos no tienen una verdadera estrategia comunicacional o de alerta temprana en prevención de conflictos sociales y/o políticos, están absortos en sus propias cavilaciones de cálculo político para el cumplimiento del verificativo electoral, esa es su tonta prioridad.

Estas acciones levantiscas de adherentes al proceso de cambio –que se pensaban residuales-, responden a la escuela  “de resistencia” del EGTK del que formó parte Alvaro Garcia Linera, su hermano Raúl y Felipe Quispe (El Mallku), que realizaron acciones muy concretas y directas en su corta vida de terrorismo urbano (1986-1992) con pretensiones de actuar en el nivel nacional e internacional. Haciendo memoria, ya a fines del siglo XIX (1870-1899), Pablo Zárate Willka y otros dirigentes aymaras, iniciaron una lucha contra los hacendados, plantearon la desobediencia civil e irradiaron la idea de crear un Estado propio para los aymaras y plantear la separación respecto del naciente Estado boliviano.

La salida de los ideólogos iniciales del MASIPSP y la crítica y rechazo de Xavier Albo a la posición de Linera, es un acto de certidumbre en tanto Albo y ellos preveían los suceso de 14 años de gobierno masista, donde el narcotráfico reinaría impunemente como fuerza motora de productores, “químicos”, transportadores y comercializadores de la diosa blanca y, estas zonas de manifestaciones radicales de El Alto, Oruro, Yapacani en Santa Cruz y en su momento en Senkata y Sacaba, son espacios que han sido denunciados como operadoras de factorías del narcotráfico, como unidades «descentralizadas» de las 6 federaciones de cocaleros del Chapare, son sucursales y puntos nodales de articulación de la economía subterránea espuria, (sin olvidar puntos del Norte Potosino donde se desaparecieron a policías en 2008-9 que estaban tras la pista de contrabandistas de “autos chutos” a quienes aplicaros “justicia comunitaria” y nunca entregaron los cuerpos; se coligió que aquellos comunarios no permitieron el ingreso a esas zonas pues protegían otros tipo de actividades ligadas a la ley 1008; nunca se dieron con los culpables de aquellas “medidas comunitarias”). No olvidar que aquellos grupos, además, responden a las lecciones y operadores de la inteligencia cubana, venezolana y del partido comunista radical que nunca desapareció y más bien se fortaleció con el proceso de cambio, quienes han adoctrinado a estos sectores de la sociedad boliviana en términos de organización política, formación de cuadros y células partidarias de reacción inmediata ante eventuales movilizaciones y cuya fidelidad con el modelo económico del proceso de cambio, y, en sus manos, operan con fruición y mejor que bajo una disciplina castrense.

El nuevo  instrumento político, (Instrumento Político para la Liberación de los Pueblos IPSP, la sigla MAS les fue útil hasta aquí en un periodo democrático, banal, para su concepción y búsqueda del poder total), surge con su línea original inicial: articulador de organizaciones sociales, madurando para otra fase superior que es la revolución total, donde la participación electoral es sólo un medio, su otra cara, su “fachada democrática”, mientras están modificando la composición vecinal en las ciudades con una alta migración campo ciudad y articulando circularmente una organización de reacción contra el Estado de Derecho y  convirtiéndose en una fuerza de lucha capaz de enfrentar a la policía igual o más que en octubre y noviembre de 2019, demostrando que están en capacidad de  medirse hasta con las FFAA…

En criterio del MAS, en términos democráticos, el Estado se ha deformado y ellos creen poder corregirlo. El Estado en esta situación ha sido y es más persuasivo y contemplativo que coercitivo o efectivo, le faltó carácter para imponer la ley y la propia CPE, entonces el MAS y sus ideólogos con apoyo cubano y venezolano, además del respaldo del Foro de San Paulo y el de Puebla de México, se sienten como que pueden contra todos y persisten en demostrarlo.  Lo que está en la mesa de discusión –que no termina de entender la clase política- es la definición y concepto de Estado y con las listas de candidatos anodinos a la ALP ante estos retos mayores, muestra qué, la vía democrática tradicional tiene profundas debilidades políticas, fundamentalmente de parte de los referentes partidarios en carrera, que no terminan de entender que el panorama político es absolutamente diferente a otras contiendas electorales del pasado -2005 hacia atrás hasta 1982-. Por último estas acciones muestran la desnudez de un gobierno al que califican de ilegítimo y golpista, tal como el MAS dejó claro antes de la salida de Morales, pero que justifica el discurso de su militancia y estas acciones que provocan turbulencia social mediática. El MAS trabaja territorialmente en todo el país como ninguna otra entidad política que existe, de ahí su fortaleza de la que hace gala sin medir consecuencias y sin misericordia, a troche y moche, sin mirar a quien, mientras la “oposición” no llegan ni a la periferie de las urbes capitalinas. La oposición no ha logrado posicionar en el imaginario nacional una idea fuerza que cohesione acciones colectivas hacia un norte, frente a un peligro que se cierne sobre esta Patria Republicana y el sistema  democrático, que mal que bien, permite una mediana convivencia pacífica, relaciones sociales casi tolerantes, con espacios en desarrollo en materia de respeto en el marco de los DD.HH. y el un débil imperio de la Ley. Mientras los masistas han impregnado profundamente en sus sectores sociales adherentes la idea por ejemplo en esta coyuntura, que, si ellos fueran gobierno estas pandemias no sucederían pues no permitirían esta acción del imperio..!?  La “oposición” tiene algún As bajo la manga..!?

Recordemos que El Ejército Guerrillero Túpac Katari, EGTK, contemplaba la opción armada, que implicaba la separación del país, con el fin de que los indígenas tuvieran su propio Estado. El vicepresidente Linera reconoce, en sus libros, que fue una alternativa en la década de los 80, pero que con el triunfo democrático del MAS el 2006, se dio la “indianización” del Estado, que permitiría cambiar el rumbo y naturaleza del país. Inicialmente pretendía constituir por la vía armada una nación estatal aimara y separarse de Bolivia en caso de persistir el “blindaje antindígena del Estado republicano”. Hay que reconocer que sus diversos  ensayos que publicó posterior a 2006, con una literatura agresiva, sólo devaluó y frivolizó el tema del mestizaje y su anodina “descolonización”. Los movimientos políticos indigenistas influenciados por el katarismo desistieron de seguir por esa senda a partir del triunfo electoral del MAS en el 2006 y optaron por la “indianización” del Estado boliviano bajo el programa impulsado por el auto nombrado indígena Evo Morales, que optó por la creación de un Estado Plurinacional que reconozca la existencia de varias naciones con plenos derechos a la autodeterminación y dejó claro que para él y sus seguidores dio paso a un Estado Plurinacional en vez de la República de Bolivia, nuevo denominativo, que no se consolidó, realmente y quedó como un cliché, como una figura de propaganda televisiva más de su cansino discurso.

Linera planteaba que, las naciones con mayor vitalidad histórica tienden a inclinarse a la constitución de naciones estatales, como ha sucedido en varias partes del mundo, lo que conduce a guerras de carácter nacional que cambian la configuración territorial de los Estados. Para esa su tesis, esta posibilidad siempre estuvo abierta en Bolivia y era una de las opciones latentes desde la re-emergencia de los diversos movimientos políticos indígenas en los últimos 25 años del siglo XX. La constitución de una nación estatal aimara, y tal vez de una quechua, se abrió como posibilidad ante el blindaje antindígena del Estado republicano, especialmente en su forma neoliberal, según su planteamiento que tras 14 años de gobierno único con 2/3 en la Asamblea Legislativa Plurinacional, no consiguió aplicar estos fundamentos y menos consolidar este nuevo Estado  Plurinacional o indígena originario campesino pleno, sino, fallido. Las fuerzas de las corrientes cubano venezolanas, la presión de la economía espuria, la corrupción pública escandalosa, la desinstitucionalización sin limites, los aliados del Foro de San Paulo y el de Puebla, México, la urgencia de sus relaciones “comerciales” con China, y las relaciones con Rusia e Irán, fueron más fuerte que aquella tesis, definitivamente, de pura elaboración teórica; la enérgica dinámica de la  globalización de las izquierdas, parece ser que pudo más que aquel intento, que no descarta proseguir en ese ensayo, para lo cual experimentó el 21F, los arreglos con el TCP y sus cuatro postulaciones, hasta el fraude electoral del 20 de octubre de 2019 que concluyó con una asonada de fuerzas sociales irracionales que hoy por hoy, no se han desvinculado de aquella propuesta de tesis, porque seguramente, la idea de tener su propio Estado indígena originario campesino está presente como imaginario, pero, por el contrario parece ser que las atracciones de la economía espuria, es más fuerte que cualquier ideología política en ese pueblo atrapado por la idea de “su tierra prometida”, que no posee los mínimos del raciocinio para entender los alcances de la “Tesis Linera” y menos la perspectiva democrática que debió mediar para sustanciar un proceso de cambio que pudo darse y que definitivamente no se dio, ni se dará, salvo procesos no democráticos, de la cual las asonadas de octubre y noviembre de 2019, son por suerte y fuerza del destino de esta Patria imbatible, un burdo y torpe tanteo. La pandemia del corona virus, colateralmente, está poniendo a prueba la capacidad del pueblo boliviano para vencer definitivamente la mentira, la impostura y el cinismo más acre, que durante catorce años tuvo que soportar. Los bolivianos deben mostrar capacidad para acatar no solamente normas de protección, sino, demostrar, definitivamente, que es capaz de sobrevivir a cualquier amenaza y llegar al mañana, como siempre lo ha hecho.

por: Eduardo Claure

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