Él dice que no le falta nada

Hombre vive solo hace 20 años y alejado de la civilización en Tarija

Hombre vive solo hace 20 años y alejado de la civilización en Tarija
El hombre vive alejado de la sociedad./Foto Referencial
sábado, 16 mayo 2020 - 11:05 AM - Saul Cardozo


En las primeras páginas de sus pensamientos de la Política, Aristóteles define al ser humano como aquel «animal que habla», «que tiene logros». El hombre es un ser social que sólo puede alcanzar la excelencia en convivencia con otros seres humanos.

La historia de Juan, no es la primera y no será la ultima persona que vive al margen de la sociedad. Es así que a unos treinta minutos de camino a pie, partiendo desde la comunidad de Lazareto y subiendo por senderos improvisados hacia la serranía de Sama, se llega a una casa de adobe conformada por dos habitaciones y en cuyo exterior se puede observar varias gallinas dispersas, mientras que en algunos corrales hay tres vacas, seis chanchos y el mismo numero de ovejas.

En una de las habitaciones está Juan, como dice llamarse, quien muestra un certificado de nacimiento que indica que nació en enero de 1923, por lo que a la fecha tendria 97 años de edad, sin embargo, en el documento figura también su segundo nombre, Pablo.

“Vivo sólo desde que perdí a mi esposa y mis hijos, con ellos bajábamos al pueblo, pero desde que fallecieron nunca más volví a bajar, creo que la gente que me conocía dejó de visitarme porque cuando me quede solo también comencé a botarles a ellos, es que fue muy doloroso para mí quedarme solo”, nos comenta.

Hasta ahora, Juan dice ignorar la razón de la muerte de sus familiares, pues nadie llegó a diagnosticarlas. “Conocí a mi mujer, ella era una persona muy especial, trabajadora y le gustaba tenernos a todos en la casa, primero a sus papás y luego a nuestros hijos, sin embargo, en menos de dos años ella falleció y luego mis dos hijos, la Juana y el Carlos, no sabemos qué pasó, qué enfermedad se los llevó, no dio tiempo a que bajemos al pueblo a ver un doctor, me quedé solo con la mamá de mi esposa, quien al poco tiempo también falleció, bajé al pueblo sólo para poderles enterrar”, ha recordado y además asegura que desde entonces no recuerda haber visto a otras personas.

Juan Pablo, ha continuado contando que nació en un pueblo del norte de Chuquisaca, y cuando era joven se vino al Valle de Tarija y entonces conoció a la que luego fue su esposa, quien vivía en la comunidad de Lazareto, cuando en ese entonces vivían unas tres a cuatro familias en esa zona.

Cuando era joven le tocó ver cómo su hermano y su papá se iban a la Guerra del Chaco, de la que nunca volvieron, por esa razón decidió trasladar a Tarija para buscarlos y finalmente se quedó a vivir. “Salí de mi pueblo, al que nunca más volví, no tenía a nadie, mi madre falleció cuando nací, eso me dijeron mis tíos, mi hermano mayor se vino a la Guerra del Chaco junto a mi padre y ellos nunca más han regresado, eran mis únicos familiares, desde entonces nunca más volví ahí, por eso también decidí quedarme a vivir en esta tierra”, ha manifestado.

El hombre fue un ex zapatero de oficio, ahora es un agricultor desde hace veinte años.

Aprendió sus habilidades de zapatero en la ciudad de joven, no recuerda quién le enseñó ni la cara de las personas que fueron sus amigos en ese entonces, lo único que sabe es que ahora su nuevo oficio le sirve para muchas cosas en su vida cotidiana.

Ha comentado que, lleva una vida única, pues se levanta muy temprano para trabajar en sus faenas agrícolas, siembra papa y otros vegetales que pueden aguantar climas distintos, se cocina solo y almuerza solo.

En la tarde se va a la punta del cerro a descansar, sin embargo, el afirma que va a hablar con su esposa e hijos. “Me voy antes que se ponga el sol al cerro, ahí puedo hablar con mis hijos y mi esposa, a ellos les cuento todo lo que me pasa y ellos me guían, yo sé que ellos me esperan porque me quieren como yo a ellos, pero sé que aún no es el día ni la hora, pero espero que sea lo más antes posible”, dice.

Juan riendo, ha indicado que cree que nunca va a morir, pues a sus años ya vio morir a su esposa y sus hijos. “He vivido tantos años que vi morir a todos y fue hace mucho tiempo. La muerte se olvidó de mí, de alguna manera”, señala el longevo hombre.

Esta situación es para Juan como si alguien quisiera tenerlo por más tiempo en la tierra, la que ya desea abandonar para reunirse con los suyos. “Nunca pensé en asesinarme, porque si lo haría no llegaría a ver nunca más a mi familia. Cuando pienso en eso creo que soy inmortal o algo así, y quisiera preguntar a Dios ¿qué es lo que pasó? ¿Por qué me dejó solo en esta tierra?”, ha cuestionado.

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