RAÚL PINO-ICHAZO TERRAZAS INCULPAR A DIOS POR LA PANDEMIA
sábado, 16 mayo 2020 - 06:00 AM - La Voz de Tarija


Innumerables personas cuando meditan sobre esta actual pandemia escrudiñan su conciencia y expresan, primero en el círculo familiar y luego se animan en un ámbito más amplio que, como una de las principales propiedades del entendimiento es que forma ideas positivas y negativas  y, lo negativo, es ir por la simpleza de culpar a Dios esta pandemia.

Realizan esta aseveración  fundamentándose en  el primer principio, de Dios, de donde todo depende, después, la determinación  del puesto de la naturaleza humana y más precisamente de la esencia singular  que constituye a la humanidad, luego seguiría la naturaleza como una las obras más asombrosas y misteriosas de Dios, precisamente a la naturaleza no se la cuida y se la preserva como el medio ambiente que, a su vez, preserva la vida de los humanos y de los reinos animal y vegetal.

Entonces se produce el error, primero teológico y luego humano y el error es  el juicio explícito  o implícito  en el cual  quién lo formula equivoca, sin saberlo, el objeto. Importante es conocer que el error difiere  de la falsedad lógica  en que  ésta concierne a la relación objetiva  de un juicio con el objeto, mientras que el error incluye también  la toma  de posición subjetiva.

Por la denotación precedente de error, se infiere que el humano equivoca el objeto en su inclinación a responsabilizar a Dios por la pandemia, pues el objeto es la naturaleza inmisericordemente explotada, depauperada en su diligente cuidado y el caso omiso a la preservación de su estructura. Entonces no es temerario concluir que es la propia humanidad a través de la arrogación de poder para determinar de las potencias  mundiales, la causante de esta pandemia.

¿Cómo puede errar el entendimiento  si por naturaleza  está  orientado hacia la verdad? La respuesta seria que el entendimiento, a causa de su finitud, puede sucumbir a la apariencia de la verdad y a la influencia de intereses no teoréticos de la voluntad que le inducen a juzgar precipitadamente.

Muchas son la causas lógicas del este error y entre las principales seria pertinente  citar a la generalización, concluyendo de unos caso particulares  a todos en general, sin fundamento; más o menos endilgar de culpa a Dios por todos las males de la humanidad; el uso de frases hechas, es decir, formulas verbales  que ocasionan una toma de posición  de esencia sentimental carente de fundamentación objetiva.

La naturaleza en su denotación estricta  añade a la esencia de la humanidad un momento dinámico; o sea, ésta se llama naturaleza en cuanto al principio del desarrollo  del espíritu, de sus dimensiones activa y pasiva, es decir, de su acción y pasión.

Naturaleza  es el plan constructivo  entrañado de todo ser  y, por lo tanto, la norma determinante  del obrar, lo que equivale a afirmar  que la ley natural  tiene sus raíces en la misma naturaleza.

Por su libre albedrio mujeres y hombres  eligen el camino del deber ético de  preservación de la naturaleza o  no, por consiguiente , se muestra contrario a la naturaleza  lo que está reñido  con las leyes naturales de donde se puede inferir que la contaminación de la naturaleza que  causa el fenómeno de invernadero y la explotación por fracturación hidráulica para obtener petróleo y gas  son acciones que desestabilizan la armonía de la naturaleza en el mundo biológico y tal resultado acarrea  irremisiblemente consecuencias imprevisibles.

por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas

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