MAX MURILLO MENDOZA ¿ES POSIBLE CREAR ALTERNATIVAS POLÍTICAS NUEVAS?
martes, 19 mayo 2020 - 06:00 AM - La Voz de Tarija


En todo el mundo hay, al mismo tiempo, una suerte de pesimismo por todo lo que se vive; pero también algún grado de optimismo, en el sentido de que las cosas cambien para bien. No hay confianza absoluta hacia las elites económicas y burocracias financieras del mundo. Son corruptas y brutales, prefieren la muerte a la vida, pues sus negocios están más allá del bien y del mal. Están apostando a mantener las mismas condiciones de explotación y saqueo por todo el mundo. Es decir a mantener al capitalismo salvaje mundial, junto a sus vasallos y lacayos locales, sean tercermundistas o no. Se pusieron al desnudo en estos meses, por lo que se debe aprovechar la indignación, para crear y plantear alternativas reales al capitalismo y sus coloniales representantes en Bolivia.

La primera condición es vencer al miedo. El miedo es el arma más contundente del sistema capitalista: crisis, devaluación, desempleo, subida de los precios, etc. Saben cómo domesticar a las poblaciones, por tanto administran el miedo por todo el mundo. En los últimos cincuenta años, vía neoliberalismo y globalización esclavizaron a la población, sometieron psicológica como físicamente. Y consiguieron sus objetivos: hoy las masas mundiales son más esclavas y sometidas que hace cincuenta años. Pues no será fácil, nada fácil, convencer a la gente que salga de su letargo y su esclavismo mental hacia el capitalismo.

En Bolivia no debería importarnos esperar alternativas extranjeras, importadas de aulas u oficinas del norte de este mundo. Nosotros tenemos pulsaciones y modelos prehispánicos, económicos, Estatales y sociales comunitarios, destruidos y combatidos por la colonia y después con más odio por la república. Esos modelos nuestros siguen vigentes, débiles, pero funcionan en la memoria larga de nuestros pueblos. Modelos que no entienden los descendientes de los coloniales, que siempre manejaron el Estado. Parte de esos modelos los tenemos en el trueque, la reciprocidad económica y social, el ayllu, la tenta, el control de pisos ecológicos, etc. Nunca necesitamos copiar nada. Quizás sólo adaptar otros modelos exitosos de otras culturas.

Sobre esas bases culturales, que son tecnologías sociales y económicas de nuestros Estados prehispánicos, tenemos que generar propuestas políticas para estos tiempos. Tenemos también la enorme ventaja que por fin se ve con claridad absoluta la crisis del sistema, que es la destrucción de la vida misma: contaminación mundial, asesinato en masa de animales, culturas, flora e insostenibilidad del modelo destructivo industrial occidental. Pues más claro, agua. Los “modelos” gringos como el norteamericano se derrumban como en películas de cámara lenta. Sus oligarquías financieras son las más crueles y asesinas del mundo. Realmente no hay por donde perderse.

¿Es ético aceptar tres mil millones de pobres en el mundo? En nombre del desarrollo y progreso, las cúpulas mundiales creen que sí. Consideran que ese es el precio que se debe pagar: con muerte y desesperanza mundial. No sólo no es ético, sino estúpido que aceptemos la agonía de seres humanos, que no son culpables de nada en su tragedia y miseria. ¿Es ético aceptar que millones de humanos sean echados a la calle y desocupados, sólo por el capricho de unos cuantos dueños de bancos? ¿Y oscuros financistas? La revolución francesa como la revolución rusa, fueron legítimas y éticas reacciones ante la miseria, la corrupción y la explotación de la gente.

Hoy nos encontramos en los mismos dilemas. No podemos aceptar esa insolencia del sistema, como si fuera normal, como si pasar hambre y miseria debería ser normal para la mayoría de la población. Sería un insulto a nuestra inteligencia y a nuestra dignidad.

La política tradicional, criolla, republicana heredera de lo colonial, ha fracasado con sus dos modelos preferidos: izquierda y derecha. A su turno se corrompieron y asumieron los mismos desaciertos en estos siglos de república. Nada nuevo propusieron al país, sino discursos de hora cívica escolar sin sentido alguno. Todo esto es también evidente, no requiere de profundidad alguna. Las viejas generaciones han fracasado colosalmente, y dejan un país sino destruido totalmente fragmentado y desorganizado, sin instituciones y sin Estado.

Bolivia requiere un cambio de paradigmas. Requiere de un Pacha verdadero. Requiere un cambio de generaciones con urgencia. Este es el momento de fundar alternativas políticas y económicas que generen mucha riqueza para todos, que sean otra vez referentes de utopías y sueños en este siglo y milenio nuevos. Hay que generar colectivos ecologistas, holísticos, con pensamiento nuestro y no prestado o importado otra vez. Colectivos éticos en el servicio de la gestión pública, como es en nuestras organizaciones comunitarias. Colectivos con consciencia de medio ambiente y cuidado de la naturaleza en extremo. Colectivos para construir de raíz nuestras propias historias.

Nuestras experiencias sociales y políticas son fuertes modelos para construir otros. Hemos tenido siglos de modernidad, de desarrollo y progreso que han fracasado. Que han sido sólo luminarias elegantes, sin bases ni sostenibilidad alguna. Modas impuestas por intereses extraños, como ajenos a nuestras realidades. Por supuesto que es el momento para crear y generar alternativas nuevas y nuestras en política, en economía y organización Estatal.

por: Max Murillo Mendoza

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