RAÚL PINO-ICHAZO TERRAZAS CONTRA LA CORRUPCIÓN PRACTICAR LA MAYÉUTICA EN LA JUSTICIA
sábado, 23 mayo 2020 - 06:00 AM - La Voz de Tarija


Existen legados intelectuales extraordinarios  unidos a la profundidad de  comprensión de su contenido y a la acción de resultados satisfactorios que  se generan en las relaciones humanas, uno de ellos, muy relevante y poco practicado en la actualidad es la mayéutica, que consiste en formular adecuadas preguntas para, con la ayuda de ejemplos inductivos estimular al interlocutor a pensar por  sí mismo rebasando  o superando los límites de la mera autoridad y conducirle a reconocer esencias relativas a la verdad,  a la virtud de las cosas eternas e inmutables, sustraídas al capricho humano.

Cualquier persona, con esa técnica, expresada coloquialmente y sin eufemismos, puede asumir  el papel de una partera intelectual, siendo el autor y alma de la investigación  con esta técnica un maravilloso ser humano: Sócrates, célebre por su  enseñanza a la  ironía entendida como  una fase elevada de la inteligencia y como forma de expresión consistente en modificar el valor de las palabras, haciendo entender lo contrario que se dice y  con una teleología concisa  e inconfundible: actuar y filosofar con la ética y el arte de vivir honestamente.

De esta forma el bien reside en lo verdadero, en lo ético y lo lejano a la corrupción, que es una interpretación actual del autor de este  artículo.

Esta técnica intelectual con sustrato de genialidad podría ayudar eficazmente  a reducir sensiblemente la corrupción y la acumulación escandalosa de expedientes condenados a la retardación de justicia, porque desde un principio cuando el cliente  por el problema jurídico que lo agobia, consulta a un profesional abogado.

Este es el punto de inflexión determinante que no se puede dejar bajo circunstancia alguna  inadvertido, pues aplicando la técnica de la mayéutica al cliente  que consulta,  el abogado después de un circunloquio de mínimo 100 preguntas o más, aplicando estrictamente el método de Sócrates y posteriormente estudiando la totalidad de las respuestas  del posible cliente por varias horas podrá determinar con fiabilidad y conciencia moral si ese cliente es inocente o culpable.

De esta precisa  e importantísima  fase  decanta la decisión ética del profesional para aceptar  el caso  si es inocente e introducir en la defensa su máximo conocimiento jurídico, diligencia, empatía y compenetración al tema, sin garantizar ningún resultado, o si es culpable, asistirle jurídicamente para aminorar su pena o sanción, al haberle arrancado por esta técnica una confesión voluntaria que  en la justicia asume ponderación por los jueces.

El lector se  preguntará sobre la forma que esta técnica coadyuva  a la reducción   de la corrupción y la retardación de justicia: la respuesta con certeza reposa en la decisión moral del abogado jurista que, después de aplicar la mayéutica, obtiene dos verdades: la inocencia o la culpabilidad, entonces, jamás debería convencer al cliente a iniciar un proceso legal costoso, extenso y sin pronóstico de tiempo, además sin futuro para el cliente pues a sabiendas que es culpable, lo conduce a ese calvario por la codicia de percepción de honorarios.

La ética y la moral del profesional le indica, antes de iniciar ese escabroso  sendero del proceso judicial a abstenerse del mismo y renunciar a honorarios ilícitos, acción elevada del espíritu honesto que le  reportará a su vida profesional una intachable imagen, la impronta de la conducta ética y muchos  y frecuentes clientes, pues  éstos son inteligentes y la transmisión verbal de su experiencia con tal o cual jurista es imparable.

por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas

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