Estuvo detenido en el penal de Morros Blancos

“El Campana o Silvaco”, el joven que alertaba y apoyaba a los antisociales para realizar delitos en Tarija

“El Campana o Silvaco”, el joven que alertaba y apoyaba a los antisociales para realizar delitos en Tarija
El hombre salió de la cárcel y comenzó una nueva vida./Foto Referencial
sábado, 17 octubre 2020 - 10:23 AM - Saul Cardozo


Grupos de entre tres y cuatro jóvenes con comportamientos “violentos” se organizan para asaltar peatones en diferentes zonas de la ciudad, regularmente, cuando son tres individuos, dos de ellos cometen el atraco y un tercero los cubre para lograr su cometido, a ese se le denomina el “Campana o Silvaco”.

Esta es la historia de Jorge, quien le denominaba “El Campana”, sin embargo, el asegura que no le gustó nada, asegura que es un apodo ofensivo con el que le llamaban las personas que no lo querían. Pero lo cierto es que Jorge, que ahora tiene 40 años, cuenta que estuvo detenido por seis años en el penal de Morros Blancos, por tan sólo avisar a sus amigos que venían personas por el lugar donde se cometía la fechoría.

Fue probablemente el pandillero más célebre en su barrio, puesto que cuando alguien quería cometer alguna fechoría iban y le buscaban a él para que les acompañe, “supuestamente yo sabía a qué personas atracar y quienes tenían dinero”, cuenta, al reírse, y recordar cómo era él a sus 17 años de edad, puesto que ahora trabaja en su propio taller mecánico y tiene dos hijos a los que no les desea que sean como él, por ello les educa diferente.

Indicó que en ese entonces él vivía en una calle del barrio Eduardo Abaroa, era delgado, ágil para poder correr, de su risa de vampiro, de su gesto burlesco, de su piel morena, dice, porque todos le conocían así y le hacían saber.

Relató que en alrededor de diez robos participó como el que avisaba a sus demás compañeros, “yo nunca toqué a ninguna de las supuestas víctimas, mi labor en los robos era pararme en una esquina, fumarme un cigarro y silbar en diferentes tonos, antes ya nos poníamos de acuerdo, para saber si eran dos, o estaban en pareja, o habían dos mujeres solas o venia algún borracho”, ha añadido.

Mencionó que por cada robo que realizaban, él se llevaba sólo una parte del motín, porque no hacia el trabajo peligroso o no se enfrentaba a las personas, eran otros cuatro a seis personas que esperaban que pasen por esa calle las víctimas.

“Nunca vi que mis compañeros les hacían algo a las personas, sólo les ponían un cuchillo de frente y les amenazaban, se puede decir que eran ladrones finos”, ha relatado sonriendo, también que cuando robaban a alguien, todos corrían por diferentes calles y se reunían en la antigua cancha de La Bombonera.

“Son experiencias que uno vive de joven, no las quisiera recordar; sin embargo, son cosas que no se olvidan de la noche a la mañana; pero, si se debe pensar que nunca pegue a nadie ni le puse un cuchillo de frente, sólo era el “Silvaco”, mi parte no era para tomar o drogarme, siempre era para llevar algo de comida a mi casa o si era alto me alcanzaba para comprarme ropa”, ha aseverado.

También se animó a contar cuando fue el atraco en el que más dinero se llevó y cuando el trabajo que realizaban les causo más de un problema.

“Voy a comenzar primero por el que más nos dio, fue cuando vi pasar a una pareja de señores, ambos estaban borrachos, me acuerdo que acordamos que les silbaría como un pajarito, yo sabía hacer varios tonos, entonces les avisé y cuando les asaltaron, en la cartera de la mujer había cerca de mil dólares que era mucho en ese entonces, te hablo de los años 90, cuando valía mucho de ahí me quedó para mí 200 dólares, hice una fiesta con eso me compré todo y llené mi refrigerador”, ha comentado, con los ojos saltones de alegría, “como se alegraron en mi casa, les dije que me pagaron por ir a jugar fútbol, no sé si me creyeron, pero lo aceptaron”, ha añadido.

Recordó que el momento más complicado fue cuando un tipo que estaba pasando por “nuestra calle”, cuando estaba por ser atracado sacó un revólver, hizo poner de rodillas a mis amigos, “no sabía qué hacer, ni cómo llamar a la Policía, él decía que era policía, pero luego agarró y se fue sólo sin hacer nada, parece que se arrepintió de hacer algo”.

Aprehensión

El Campana, nos cuenta que cuando fueron aprehendidos, aparecieron como 20 policías bien armados, con algunas personas que decían que fueron sus víctimas, ”Recuerdo que estaba en la esquina donde siempre me colocaba, pasaron dos jóvenes, no pude reconocer que eran policías encubiertos porque parecían borrachos y cuando silbe, para alertar a mis amigos de sus presencias aparecieron varios verdes, que nos pusieron sus armas de frente y nos hicieron poner de rodillas, mientras nos pegaban con sus botas”, ha contado.

Indicó que le llevaron a celdas de la PTJ en ese entonces, luego le llevaron al Palacio de Justicia, donde les mandaron a la cárcel y luego en menos de dos meses nos condenaron, “a mí me dieron seis años de cárcel, en ese tiempo sufrí mucho, porque yo sabía que no había hecho nada, nunca toque a ninguna persona, sólo daba la señal, pero no entendieron y pase esos años encarcelado”, ha finalizado.

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