David Somoza Mosquera EMPRESAS, ¡CUIDADO CON LOS SÍNDROMES!
sábado, 24 octubre 2020 - 01:02 AM - La Voz de Tarija


La productividad, creatividad y competitividad son factores indispensables para el progreso y crecimiento de una empresa. De eso no hay dudas. Sin embargo, estas condiciones pueden verse seriamente afectadas por diversos factores y uno de ellos es lo que se conoce como síndromes laborales, que pueden experimentar tanto los líderes como los empleados.

La psicología laboral tiene todo un campo de acción referido precisamente a esos síndromes, los cuales las compañías deben atender y atajar a tiempo, ya que si no se corrigen pueden afectar incluso las operaciones.

Como señalamos anteriormente, estos síndromes pueden afectar a los líderes, quienes son figuras clave en las empresas, pues el estilo que implementen para dirigir el equipo o a la misma compañía determinará su éxito o fracaso en los objetivos trazados.

En este aspecto, la comunicación es crucial para que las cosas fluyan y todos los miembros de la empresa remen al mismo tiempo y en la misma dirección, dentro de un ambiente de confianza y respeto en el cumplimiento de las responsabilidades que cada quien tiene.

Sin embargo, están los síndromes laborales que podrían impactar el desenvolvimiento empresarial. Uno de ellos se conoce como Pigmeo. En este caso, el líder se siente en minusvalía frente a los integrantes del equipo, que son más creativos o preparados que él, y se resista a actuar.

El otro es el síndrome de Hammurabi, que trae a la mente el famoso código moral de la antigüedad, pero en el ámbito de los negocios se refiere al abuso del burocratismo y el papeleo que entraba el trabajo del equipo.

Después está el síndrome de Napoleón, que identifica al individuo ordenado y mandón, que quiere lealtad y sumisión de los subordinados valiéndose de la amenaza y humillación.

El síndrome El Padrino es común en las compañías muy politizadas internamente. La característica de este es que el líder supedita la capacidad productiva al rango de lealtad, da y quita recompensas en aras del control y reconocimiento de la superioridad por parte de los miembros del equipo.

En el nivel de los empleados hay dos síndromes muy delicados: Burnout y Mubbing, que afectan severamente el rendimiento, poder de concentración y atención en el trabajo, además de generar problemas de comunicación con jefes y compañeros de labor.

El Burnout laboral o “síndrome del quemado”, lo ocasiona el estrés en el trabajo por condiciones inadecuadas, como la falta de apoyo y la burocracia que presentan algunas empresas, combinado con el estilo de vida del empleado.

El trabajador “quemado” muestra trastornos de ansiedad, depresión, desánimo y frustración, que le impiden alcanzar las metas trazadas. Dentro de esta condición, el empleado puede manifestar irritabilidad, dificultad para resolver problemas, insomnio, taquicardia y aburrimiento. En su defensa, los psicólogos aclaran que el síndrome Burnout no es sinónimo de trabajador flojo o vago.

El síndrome Mubbing o acoso laboral es una experiencia muy perjudicial, que se basa en relaciones de poder y control mal ejercidos. Este estilo de dominio, que daña la integridad de las personas, tiene su principal sospechoso en la conducta de líderes que no aprecian el trabajo colectivo, la integración promotora y la entrega de resultados en equipo, y utilizan la descalificación, el rechazo, la humillación y el desprestigio.

Con el fin de evitar o enfrentar estos síndromes, las empresas deben adoptar mecanismos de diagnóstico temprano, promover un sistema de reconocimiento, rediseñar el esquema de responsabilidades laborales e incentivar la comunicación y la cooperación entre todo el personal.

De todas maneras, el consejo a los líderes es «sé tú mismo, expresa tus cualidades dentro del equipo que diriges» y a los empleados «levanta la mano y manifiesta abiertamente cualquier situación perjudicial». Así que empresas, ¡cuidado con los síndromes!

 

por: David Somoza Mosquera

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