Raúl Pino-Ichazo Terrazas LA JUSTICIA DEBE SER PRECISA Y PERFECTIBLE CONSTANTEMENTE
domingo, 15 noviembre 2020 - 00:33 AM - La Voz de Tarija


La justicia es el Talón de Aquiles en todas las sociedades que se rigen por ordenamientos jurídicos. Se sigue tolerando esta situación anómala que desestabiliza la armonía y la paz, pues  sociedad en la cual no se imparte justicia con equidad, se permite la intromisión política y  un profundo estudio para cada caso, es  una que puede tornar su actitud de impotencia ante la ausencia de justicia en desobediencia, rebelión y una diáfana y legítima  exigencia de transformación de la justicia.

Este endémico problema mundial, fundamentalmente, tiene su inequívoco sustrato en la deficiente formación jurídica y moral de los jueces, amén de los abogados, los cuales, por no haber estudiado con disciplina e intelección estoica el Derecho, acuden  a la prebenda y al soborno para obtener sentencias favorables; acción deplorable y destructora de las virtudes y los valores que es asentida por los jueces.

Lo expresado es un  trasunto de su  no saber hacer en su profesión, siendo más cómodo seguir esa senda ilícita que formarse y utilizar esos valiosos conocimientos, aprehendidos con esfuerzo de miles de horas de estudio para vencer en los estrados judiciales  solo con argumentos  irrefutables en concordancia con el ordenamiento jurídico vigente.

Los pueblos se ilusionan quiméricamente cuando tras cambios de conducción de gobierno el responsable de la  justicia afirma que habrá justicia para todos, pero no especifica cómo; usualmente son enunciados sin estructura  de cambios sensibles para concretarlos en mejoras fehacientes de la justicia.

Así en la ciencia experimental que se basa en las medidas, obtener éstas presentan una consistente dificultad, pues ninguna magnitud física es conocida con rigurosa exactitud. Como ejemplo citamos que es imposible hallar dos metros iguales; solo puede conseguirse, a cambio de mucho trabajo, en cuánto difiere un metro del otro tomado como tipo o paradigma.

La precisión absoluta  puede ser que no se obtenga nunca, debido a que  no se conoce con certeza  el valor de una magnitud  física o química  o como se citó  en otro artículo, sabemos medir el grado de nuestra imprecisión, que es indicar dentro de  qué limites  están comprendidos los errores.

Por la misma razón, en la justicia existen medios y sistemas para aproximarse a la verdad a través de la interpretación de los hechos que deben ser subsumidos a un artículo de un código que determina la pena. Empero, este trabajo, intelectivo por excelencia, requiere de práctica  y formación para encarar esta difícil fase  y es retaceado u omitido por los jueces pues insume innumerables horas de análisis de los hechos haciéndolos pasar por cada una de las fases del sistema de interpretación.  Ante el hecho de no conocer las fases de la interpretación aspirar  a una sentencia justa de un juez es como pedir peras al olmo.

Juez que no conoce y  no practica las fases de la interpretación es imposible que derive  un  caso en una justa sentencia pues ha omitido lo fundamental y simplemente aplica el artículo del código sin el trabajo intelectivo, difícil por cierto, pero muy motivante para un profesional  que aspira a aproximarse a la verdad y propende a escalar escaños en su profesión por su  insobornable moral.

Y ¿Por qué escribo aproximarse? Porque la verdad absoluta entre los humanos no existe, sin embargo, aproximarse  a la verdad por medios intelectivos es crear justicia que será aceptada tanto por el demandante como por el demandado, clímax de finalización satisfactoria de todo contencioso y aspiración  de conciencia moral de todo buen juez.

¿Cómo puede controlarse si el juez realizó un extenso trabajo intelectivo de interpretación antes de dictar la sentencia?  Una sugerencia  es que en la fundamentación de la sentencia que es exponer las razones que motivan la misma, el juez deba explicar  a los abogados del demandante y demandado que todos los hechos que conforman la demanda y la contrademanda, si la hubiere, han sido analizados por el sistema establecido de interpretación y las razones que exponga el juez en su sentencia  escrita reflejarán inequívocamente que se desarrolló fase por fase ese arduo trabajo intelectivo.

 

por: Raúl Pino-Ichazo Terrazas

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