Crisis de identidad: los vinos que pierden su nombre por una razón insólita


El origen de una etiqueta está asociado con el terreno en el que fue concebido

Crisis de identidad: los vinos que pierden su nombre por una razón insólita

Crisis de identidad: los vinos que pierden su nombre por una razón insólita
jueves, 17 agosto 2017 - 22:14 PM - Agencias


Los grandes vinos del mundo -para ser más específicos, del Viejo Mundo (Italia, Francia y España, entre otros)- son más conocidos por su origen (terroir) que por su marca. Con excepción de los pocos productores que transcendieron durante los últimos siglos manteniendo su calidad y su prestigio.

El terroir o terruño está conformado por el suelo, el clima y el hombre, pero fundamentalmente por la cultura de un lugar. El porqué de la fama de algunos terruños en particular tiene que ver con las diferencias que sus vinos puedan reflejar en las copas. Cuando esos rasgos originales y diferenciales se pueden expresar cosecha tras cosecha, y ser apreciados por muchos consumidores alrededor del mundo, llegan la fama, el prestigio y lo más importante, las ventas.

Mientras la Argentina debate si el hombre es más importante que el terruño, los hacedores no dudan en poner todo el foco de sus esfuerzos en los terroirs para lograr los mejores vinos de su vida. Hoy por hoy, la falta de historia (básicamente) pone a las personas por delante del lugar donde nacen los vinos. Y eso es muy comprensible, ya que son los responsables de dirigir la búsqueda.

En el país existen muy pocas DOC (Denominación de Origen Controlada), y no han tenido éxito básicamente por restringir y regular en momentos en los que es crucial crecer. La DOC Luján de Cuyo, con sus Malbec más longevos, ha servido de fuente de inspiración de muchos otros hasta posibilitar el auge del varietal, a tal punto que hoy el mundo asocia Malbec con la Argentina.

El caso más resonante quizá sea el de Gualtallary, un nombre hasta hace poco desconocido o sin uso, incluso por las bodegas. Allí está el viñedo de Catena Zapata que, según ellos, es el más estudiado del mundo, donde nacen sus vinos más emblemáticos y mejor puntuados por la crítica internacional. Cuna obviamente del Malbec, pero también de algunos Cabernet Franc y Chardonnay que lograron llegar igual de lejos que el tinto icónico nacional.

Gracias a esto, Gualtallary (un nombre difícil de pronunciar) rápidamente saltó a innumerables etiquetas, no solo de alta gama. Pero de inmediato quedaron en evidencia las diferencias estilísticas, ya que mientras los hacedores aprenden del terruño, lo van interpretando a su manera; ya sea a nivel viñedo como bodega; dando vida a vinos muy diversos, pero a base de la misma uva y del mismo lugar. Sin embargo, es tan fuerte el carácter que imprime ese terruño que ya son varios vinos los que empiezan a destacarse; incluso a ciegas; y a hablar del lugar.

Algo que parece cómico se convierte en un hecho patético (y un palo en la rueda) debido a que frena el envión en el mejor momento del vino argentino. Justo cuando los Malbec y otros vinos de Gualtallary empezaban a conquistar mercados exigentes, hay que cambiarles el nombre; algo que llevará mucho tiempo de explicar.

Es válido ratificar que lo que hace imposible lograr dos vinos iguales es el terroir. Este concepto es la base de las apelaciones y denominaciones de origen que dominan los vinos europeos, y que tibiamente los países del Nuevo Mundo buscan emular a su manera.

5 vinos que remiten al terroir

Mariflor Merlot 2013 – Bodega Rolland, Vista Flores, Valle de Uco $430

Nadie puede discutirle a Michel Rolland sobre Merlot, y esta es una muestra cabal de que sus vinos son diferentes. De aromas intensos, frutas negras y algo de vegetales, maduro y casi confitado. Con taninos incipientes y bien compacto en sus expresiones, que se abren en la copa.

Puntos: 90

Son Vida Alegría Vineyards 2015 – Son Vida Wines, Paraje Altamira, Valle de Uco $595

Flamante blend de Malbec (60%), Cabernet Sauvignon (30%) y Syrah (10%). Un tinto moderno, con gracia y más directo que sus reconocidos Malbec y Cabernet Sauvignon. Una etiqueta completa que está pasando por su mejor momento.

Puntos: 90

Trapiche Terroir Series Laborde Cabernet Sauvignon 2012 – Bodega Trapiche, La Consulta, Valle de Uco $920

De aromas elegantes, intensos y bien expresivos, con dejos vegetales y algo de especias. Paladar franco y contundente, austero y compacto, con taninos incipientes que proponen un buen agarre. Voluptuoso y todavía joven con todo para ganar, solo falta que sus texturas se suavicen y sus sabores ganen complejidad.

Puntos: 92

Parcel Los Castaños Malbec 2012 – Terrazas de los Andes, Paraje Altamira IG, Valle de Uco $1.600

Malbec de terruño salvaje y suelos pedregosos, con sus aromas equilibrados que hablan de frutas negras y especias. La frescura domina en su paladar franco y bien fluido, mantiene fuerza y energía pero moderada por el tiempo. Y aunque está pasando por un gran momento, puede seguir mejorando en la estiba.

Puntos: 92

SuperUco  Gualta 2013 – SuperUco Wines, Gualtallary, Valle de Uco $2.000

Moderno Malbec (65%), Cabernet Franc (35%) cofermentado en barricas de roble de 500 litros y reposado durante 18 meses. Es un tinto que habla del lugar, con buen potencial y la firma de los hermanos Michelini.

Puntos: 93

 

por: Fabricio Portelli (sommelier argentino y experto en vinos)

 

 

 

 

 

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