Café y ejercicio: ¿es una combinación aconsejable?


Aunque parecen incompatibles...

Café y ejercicio: ¿es una combinación aconsejable?

Café y ejercicio: ¿es una combinación aconsejable?
jueves, 20 julio 2017 - 22:33 PM - Agencias


Cuanto más cansancio siente una persona, más difícil le es hacer ejercicio. Es por eso que existe un grupo de entrenadores de atletas de élite que sostiene desde hace tiempo que una inyección de cafeína antes de una sesión de entrenamiento o competición puede mejorar, un poco, el rendimiento al hacer más fácil el ejercicio vigoroso. Al menos con menos dolor y fatiga.

Pero, para un deportista promedio, ¿beber café realmente podría darle al entrenamiento una ventaja? Si bien la ciencia no tiene conclusiones sólidas todavía sobre el papel de la cafeína como una ayuda de entrenamiento, la investigación hasta ahora es alentadora.

El efecto principal de la cafeína en el cuerpo es aumentar el sentido de alerta y la excitación, lo que puede hacer que los entrenamientos no se sientan tan duros. También, según la evidencia científica actual, puede ayudar a los músculos a quemar más grasa. ¿Cómo? Los músculos usan glucógeno, una versión almacenada de la glucosa como energía y, cuando las reservas de glucógeno se agotan, los músculos se hacen más débiles y menos eficientes, produciendo agotamiento.

Pero los músculos también pueden quemar grasa, y cuando lo hacen, no se cansan tan fácilmente. La cafeína puede lograr que los músculos quemen grasa más rápidamente, lo que puede preservar las reservas de glucógeno y dar a los músculos más tiempo antes de que se desgasten. Esto conduce a un entrenamiento más largo y menos doloroso. Algunos investigadores también creen que la cafeína puede trabajar directamente en el músculo mejorando su eficiencia en la generación de energía.

Sin embargo, la cafeína puede tomar algún tiempo en hacer efecto. Los beneficios son más evidentes en períodos más largos de ejercicio de resistencia en lugar de ejercicios a corto plazo, ya que los músculos recurren primero al glucógeno. Todavía no es concluyente cuánto tiempo habría que hacer ejercicio para que la cafeína desencadene el cambio a la quema de grasa, pero la mayoría de los estudios han visto un buen efecto de la cafeína en los músculos después de aproximadamente dos horas. Los efectos energizantes de la cafeína empiezan a alcanzar el pico aproximadamente una hora después de la ingestión y pueden durar de tres a seis horas.

Otro dato poco claro es cuánto café se necesita para obtener los beneficios del ejercicio. Hasta hace poco, el pensamiento era que como el cuerpo puede llegar a ser tolerante a la cafeína, los bebedores de café regular necesitarían una taza extra para obtener los beneficios. Pero en un reciente estudio realizado por investigadores en Brasil, los bebedores regulares de cafeína -incluyendo los que tomaban alrededor de tres tazas de café todos los días– podían pedalear más rápido y por más tiempo en una bicicleta estacionaria después de tomar una píldora de cafeína, que contenía el equivalente de cafeína de cuatro tazas de café, en comparación con cuando no habían tomado la píldora.

Esta investigación existente sugiere que la cafeína podría ser una adición eficaz a un régimen de entrenamiento, siempre y cuando se añada con cuidado. La cafeína tiene por supuesto algunas desventajas, incluyendo dolores de cabeza, picos de la presión arterial y posibles úlceras de estómago, no es un pócima mágica de entrenamiento.

Los expertos del ejercicio sugieren beber una taza de café una hora aproximadamente antes de un entrenamiento y ver si el efecto ayuda en lograr un entrenamiento más fácil y con menos fatiga.

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Hace algunos meses, la consultora estadounidense Bloomberg advirtió sobre el consumo masivo de café en los Millennials que se estaba dando en el mundo. La demanda no solo creció en los países que más consumen, sino que son muchos los sitios que comenzaron a experimentar como el grupo demográfico de entre 19 y 34 años prefiere esta bebida milenaria por sobre otras.

El café es una clásica infusión. Tomar una taza, acompañada con leche, con o sin azúcar, es parte de la rutina diaria de muchas personas que eligen esta bebida sin importar el lugar o el horario. En los últimos días, una investigación estadounidense consolida la idea de consumir un café a diario, ya que otorgaría un beneficio clave para las personas: prolongaría su vida.

El estudio surgió por un equipo de investigadores del Instituto para la Inmunidad, el Trasplante y la Infección de la Universidad de Stanford en California (Estados Unidos), quienes creen haber descubierto uno de los mecanismos subyacentes a esta asociación.

Los expertos fueron contundentes: el consumo de cafeína contrarrestaría el proceso inflamatorio que podría impulsar el desarrollo de enfermedades cardiovasculares en la vida adulta. De allí surge que la cafeína, gracias a sus propiedades anti-inflamatorias, aumenta la vida útil.

Para realizar el informe, publicado en  la revista Nature Medicine, los investigadores analizaron los procesos inflamatorios que podrían contribuir a la mala salud del corazón en la edad avanzada, analizando un grupo de adultos sanos de entre 20 y 30 años de edad, y un grupo de adultos sanos mayores de 60 años. Al evaluar las muestras de sangre de cada participante, identificaron dos grupos de genes que estaban más activos en el grupo de mayor edad. Dichos genes estaban vinculados a la producción de IL-1-beta, un tipo de proteína que elabora leucocitos y que se produce en grandes cantidades como respuesta a infecciones o cualquier tipo de lesión o estrés.

Fue ese el punto que llevó a los expertos a examinar la historia médica de cada uno de los participantes mayores. Esta «segunda investigación» posterior reveló que los participantes más mayores, que tenían alta actividad del grupo de genes, también eran significativamente más propensos a tener rigidez arterial -un factor de riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular- en comparación con los sujetos que tenían baja actividad del grupo de genes.

Los autores del estudio encontraron (al evaluar la ingesta de cafeína de los participantes) que la sangre de los adultos mayores con una actividad baja en estos grupos de genes, era más probable que contuviese metabolitos de cafeína.

«Que algo que mucha gente beba -y realmente le guste beber- pueda tener un beneficio directo fue una gran sorpresa para nosotros. Lo que hemos demostrado es una correlación entre el consumo de cafeína y la longevidad. Y hemos demostrado más rigurosamente, en pruebas de laboratorio, un mecanismo muy plausible para explicar por qué esto podría ser así», dijo el profesor Mark Davis, líder del trabajo.

Al incubar células inmunitarias con los metabolitos de la cafeína y los metabolitos de ácidos nucleicos, descubrieron que los metabolitos de la cafeína impidieron los efectos inflamatorios de los metabolitos de los ácidos nucleicos. (Con información Infobae)