Comer en vacaciones: consejos para no gastar de más, disfrutar y alimentarse bien


Recomendaciones

Comer en vacaciones: consejos para no gastar de más, disfrutar y alimentarse bien

Comer en vacaciones: consejos para no gastar de más, disfrutar y alimentarse bien
Las recomendaciones a seguir para mantener el orden nutricional sin dejar de disfrutar
lunes, 4 febrero 2019 - 06:00 AM - Agencias


Es posible comer rico, saludable y sin que estalle la economía familiar durante las vacaciones. Con unos simples consejos prácticos, la licenciada en Nutrición Micaela Remuzzi explicó cómo lograrlo sin una gran planificación previa.

1- Priorizar los alimentos naturales y las caminatas: es recomendable, al llegar a destino, recorrer y mirar las tiendas naturales, supermercados y restaurantes típicos de la zona. Conocer los lugares donde venden los alimentos de la localidad, degustar sus sabores y aprender cómo realizar su preparación, comparar los precios antes de realizar las compras. «Esos recorridos aportan varios beneficios agregados a las vacaciones, ya que permiten adquirir nuevos conocimientos en materia culinaria y, al mismo tiempo, apreciar el lugar mediante caminatas que ejercitan el cuerpo y distraen la mente», aportó la especialista de los Centros de Diagnóstico DIM.

2- Cuidar el consumo de calorías en la playa: para los almuerzos a la orilla del mar, hay varias recomendaciones para preparar y llevar refrigeradas. Una ensalada fresca de vegetales y pechuga de pollo, o con arroz yamaní, es una excelente opción. Los que prefieren los sándwiches, pueden prepararlos fáciles y deliciosos con pan árabe, una porción de carne magra o medallón de legumbres y verduras de temporada. «Aportará grandes beneficios acompañar los platos con vegetales, como las tartas de una sola tapa de espinaca, acelga o calabaza y las empanadas abiertas (canastitas) de vegetales. Todas muy buenas elecciones», señaló.

3- Brindar alternativas deliciosas y saludables a los niños: los clásicos helados que venden a la orilla de la playa pueden ser sustituidos por palitos de agua, más económicos y con menos calorías. También existe la posibilidad de procesar frutas de su preferencia -junto con bananas para darle consistencia- agua o jugo de almendra y congelar, para prepararles unos saludables y nutritivos helados caseros. «Para complementar la merienda de los chicos en el mar, pueden ofrecerles una porción de bizcochuelo o galletas de avena, acompañados de licuados naturales».

4- Recomendaciones al comer afuera: lo clásico para una alimentación saludable son las ensaladas. Es importante recordar pedir el aderezo por separado, para agregarlo al gusto y sin exceso. Otra buena opción es un tapeo, que incluya berenjenas, albondiguitas, pechuga, mariscos, etc. Las brochetas vegetarianas o con carne magra y los wraps con rellenos combinados (eligiendo entre vegetales, legumbres y pechuga) resulta otra gran alternativa. En reemplazo de las clásicas hamburguesas, están los deliciosos medallones vegetarianos o lomito envuelto en pan árabe, de acuerdo a la preferencia del comensal. Remuzzi aconsejó que «al momento del postre, preferirlos pequeños y de pocas calorías. Si eligen uno grande o pesado, lo mejor es compartirlo».

A modo de apoyo, la licenciada en Nutrición Micaela Remuzzi, del mismo centro, luego de resaltar que «una colación en líneas generales debe rondar entre las 50 y las 150 calorías», enumeró el contenido de calorías aportadas al organismo por los alimentos que suelen vender a la orilla de la playa y mencionó algunos posibles reemplazos de manera comparativa.

Alimentos que suelen vender en la playa / calorías aproximadas

-Churro simple: 180 calorías

-Churro relleno: 230 calorías

-Cucurucho con 2 bolas de helado de crema: 500 calorías

-Cucurucho con 2 bolas de helado de agua: 425 calorías

-Baño de chocolate para el cucurucho: 90 calorías

-Barquillo: 45 calorías

-Gaseosa, 1 vaso: 200 calorías

-Cerveza, 1 pinta: 230 calorías

-Maní, 1 puñado: 161 calorías

Reemplazos/ calorías aproximadas

-Helado de agua, 1 palito: 95 calorías

-Helado bombón, 1 palito: 185 calorías

-Banana, 1 unidad: 150 calorías

-Bizcochuelo, 1 porción: 150 calorías

-Galletas de avena, 2 unidades: 120 calorías

Para el final, Remuzzi guardó algunos consejos infalibles e imprescindibles para mantener la salud en las vacaciones de verano: llevar siempre una botellita con agua fresca y tomarse por lo menos 30 minutos diarios para ejercitarse al aire libre en contacto con la naturaleza. La caminata, el baile, los ejercicios en el agua y todas esas actividades que nos brinda el mar, mejoran la circulación, la presión, el estado de ánimo, aportan energía y evitan el aumento de peso.

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Alimentación

Estos son los alimentos y las bebidas con más calorías ocultas

Estos son los alimentos y las bebidas con más calorías ocultas
martes, 1 mayo 2018 - 22:35 PM - Agencias


El Instituto británico de estadística reveló que, en Reino Unido, las personas comen y beben un 50% más de calorías de lo que piensan, lo que supondrían unas 1.000 calorías ocultas en el caso de los hombres y unas 800 en el caso de las mujeres.

 La dietista Duane Mellor sostiene que las etiquetas de los productos a veces no son del todo precisas, por lo que los consumidores no son conscientes de la cantidad de calorías que ingieren.

«En muchos productos figuran las calorías, pero la cifra que aparece suele ser en proporción a 100 gramos u otras cantidades que no reflejan las cantidades que se consumen en realidad», cuenta Mellor al HuffPost Reino Unido. Además, añade que puede resultar complicado estimar el consumo de calorías cuando comemos fuera porque muy pocos restaurantes señalan la información nutricional en los menús.

 A la luz de estos resultados, la edición británica del HuffPost ha preguntado a algunos expertos por los alimentos y las bebidas que suelen tener «calorías ocultas» y que se cuelan en nuestros platos sin darnos cuenta.

Café

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Mellor advierte que muchas personas no asocian las calorías con los líquidos, y eso puede ser preocupante si todos los días pasas por tu cafetería favorita antes de ir al trabajo, por ejemplo.

 «Un café latte grande con sirope contiene aproximadamente 250 kcal, que supone el 10% de la energía recomendada al día para un hombre. Las calorías se disparan debido a la gran cantidad de leche, el azúcar y el sirope», explica.

Michelle McGuinnes, dietista y portavoz de British Dietetic Association, coincide en que los cafés con sabores están entre los principales alimentos con calorías ocultas, pero también apunta que no hay por qué descartarlos completamente.

«Este tipo de cafés suelen estar preparados con leche entera. Una opción para reducir calorías es pedir leche desnatada. En cuanto al tamaño, es mejor optar por un café más pequeño y elegir siropes sin azúcar (o evitarlos)», aconseja. En cualquier caso, hay que «intentar limitar la cantidad de cafés de este tipo en la dieta».

Zumos y batidos

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Mellor sostiene que los zumos de frutas contienen muchas más calorías de las que pensamos; esto se debe principalmente al azúcar, por lo que conviene consumirlas con moderación. «Aunque el azúcar de los zumos sea natural y proceda al 100% de la fruta, pertenece al grupo de ‘azúcares libres’, y no debería constituir más de un 5% de la energía que consumimos, por lo que debemos evitar servir más de 150 mililitros. Recuerda que un vaso de zumo de naranja tiene una cantidad de energía similar a una cerveza», explica.

Los batidos o smoothies suelen contener incluso más azúcar que los zumos, dado que se les añade siropes o miel. «Es importante evitar que la mayoría de las calorías procedan de líquidos. En lugar de eso, es recomendable beber agua o alguna bebida sin azúcar y, cuando sea posible, prepararse el batido en casa a fin de poder controlar los ingredientes», sugiere.

Tentempiés

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La asociación británica Public Health England va a lanzar una serie de directrices encaminadas a que las personas controlen su consumo de calorías más fácilmente. Esta asociación recomienda a los adultos que empleen la regla «400-600-600»: tomar 400 calorías para el desayuno y 600 calorías tanto para la comida como para la cena. El resto de calorías recomendadas diariamente (2.000 en el caso de las mujeres y 2.500 en el caso de los hombres) pueden ser tentempiés.

Para que los tentempiés no disparen nuestra ingesta de calorías, Mellor recomienda evitar las galletas y tortitas, aunque sean de avena. «Existen tipos de avena que son saludables, las galletas están hechas con mantequilla o margarina y azúcar, por lo que tienen más calorías de las que pensamos», sostiene.

McGuinnes añade que la bollería salada contiene «muchas calorías para una cantidad de comida tan pequeña». «Algunos de estos productos están rellenos y pueden contener hasta 500 kcal, y mucha grasa. No es un alimento equilibrado», señala.

Aderezos y aliños

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McGuinnes asegura que un aliño cremoso o dulce añade calorías a nuestros platos sin que nos demos cuenta. A menudo incluyen grasas y azúcares a lo que, de otra manera, sería una opción saludable, como la ensalada. «Intenta usar aderezos con pocas calorías, como una vinagreta de aceite y vinagre», aconseja.

La dietista también recomienda evitar el extra de queso en hamburguesas, pasta o bocadillos cuando se coma fuera. «El queso es una buena fuente de calcio y, si se consume con moderación, forma parte de una dieta equilibrada y es una opción saludable; pero, a menudo, el queso se sirve de forma excesiva. Una manera sencilla de reducir el exceso de calorías es controlar la cantidad de queso que consumimos y no pedir queso siempre que comamos fuera», sugiere.

Aceite para cocinar

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De nada sirve mirar las etiquetas de los productos para controlar las calorías si no tenemos en cuenta las que se suman en el propio proceso de cocinar.

Un revuelto de verduras es una opción estupenda para una dieta saludable, pero Mellor advierte que el aceite que se usa al prepararlo puede incrementar las calorías más de lo que pensamos. «Al freírlas, la mayoría de verduras absorben una gran cantidad de grasa. Por ejemplo, los champiñones crudos tienen unas 7 kcal por 100 gramos, pero pueden pasar a tener 110 kcal con el aceite», explica. Para reducir la cantidad de calorías que se suman a tu dieta durante este proceso, limita la cantidad de aceite o mantequilla que usas para cocinar.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Reino Unido y ha sido traducido del inglés por María Ginés Grao.


Cena navideña

Cómo disfrutar de las Fiestas sin llevarnos "de regalo" calorías extras

Cómo disfrutar de las Fiestas sin llevarnos
sábado, 23 diciembre 2017 - 16:26 PM - Agencias


Los buenos hábitos alimentarios y de actividad física se deben mantener durante todo el año, incluso entre los festejos de Navidad y Año Nuevo. Si no se respetan las costumbres saludables y la realización de actividad física, además de no controlar lo que se come y se toma en estas dos semanas del año se pueden aumentar entre 4 y 5 kilos sin darnos cuenta.

Sin embargo, hay maneras de disfrutar de los festejos de diciembre y evitar, al mismo tiempo, que las calorías extras se acumulen en el cuerpo.

«Más allá de las reuniones y celebraciones, no se debe abandonar la rutina saludable y aeróbica. Podemos permitirnos comer un poco menos saludable los días 24 y 25 y también el 31 y el 1, e incluso en alguna despedida de año que surja entremedio, pero debemos rencauzar la dieta y el ejercicio inmediatamente luego de las fiestas, porque como se dice en nutrición, la rutina ordena», explicó a Infobae la licenciada Teresa Cóccaro, nutricionista de INEBA.

Fiestas saludables

La nutricionista Liliana Grimberg también explicó los excesos en los que incurrimos en las fiestas de diciembre: «Con los últimos días del año llegan las esperadas fiestas. La tradición nos muestra gran variedad de preparaciones de alta densidad calórica que resulta incompatible con las altas temperaturas existentes en esta parte del hemisferio sur».

Por eso, para la licenciada, «es importante seguir un plan de alimentación de acuerdo a nuestras necesidades» tales como:

Respetar las cuatro comidas. No compensar alguna de ellas bajo el argumento de que se comerá más durante la cena.

Elegir verduras y frutas frescas en todas sus variedades, las cuales nos aportan una gran variedad de vitaminas, minerales, fibra y agua.

-Tomar como mínino 3 litros diarios a través de infusiones frías, bebidas diet acalóricas, agua, caldo, gelatina diet.

-Seleccionar alimentos de bajo índice glucémico y de baja densidad calórica.

-Limitar al máximo las harinas refinadas, las cuales las encontramos en los productos de panadearía, galletitas, fideos, entre otros.

-Cuidar la medida en aquellos alimentos que resultan adictivos como las nueces, almendras, turrón o pan dulce.

-Incluir proteínas en las ensaladas como pechuga de pollo, atún al natural, huevo o clara de huevos, queso magros pavita, carnes rojas magras.

Ingesta moderada de alcohol.

Brindis complicado

«Brindar en Navidad por las fiestas y el Año Nuevo, no es excusa para consumir bebidas alcohólicas, ni excederse en la ingesta de comidas. Sabemos que todo exceso podría pasar facturas a nuestro cuerpo», alertó Virginia Busnelli, médica especialista en Nutrición.

Y agregó: «El alcohol forma parte de la vida cultural, social, y estos meses del año, son el momento preciso de reencuentros y celebraciones. Se aconseja un consumo moderado que, sobre todo, no disminuya la capacidad para conducir vehículos y así evitar accidentes, lo cual es uno de los mayores riesgos de las fiestas. La sensibilidad al alcohol depende de factores genéticos, del sexo (la mujer lo metaboliza diferente), la edad y la costumbre».

La Organización Mundial de la Salud aconseja no superar al día las dos copas de vino o cerveza, en los hombres, y la mitad en mujeres dentro de lo que se considera un consumo moderado.

«Si esa dosis diaria se aumenta durante un período concreto, como época de Fiestas, puede llegar a hacer daño en especial cuando se mezclan diferentes tipos de bebidas alcohólicas y a veces se abusan las de mayor graduación», indicó Busnelli, directora médica de CRENYF.

Y puntualizó que «hay que tener en cuenta ciertas patologías o tendencias en las personas que el alcohol exacerba, por ejemplo tener triglicéridos altos, gastritis, ácido úrico alto, alteración en el sueño o personas con enfermedades metabólicas como ser la obesidad, diabetes, presión arterial, problemas hepáticos (hígado graso)».

El plan para encarar las Fiestas

Ahora bien, ¿qué se puede hacer frente a la tentación sin fracasar en el intento?

Las horas previas:

– Realizar cuatro comidas y dos colaciones siendo las ingestas anteriores a los grandes banquetes, lo más saludable posible.

– Incluir frutas, verduras, lácteos descremados, clara de huevo y gelatina diet el día previo y hasta llegar al festejo.

– Hidratarse bien: tomar abundante agua para limpiar y eliminar toxinas.

Una vez en el evento:

– No repetir el plato; servirse una sola vez.

– De las entradas típicas como tomates rellenos, pionono y vittel toné, elegir solo una de las tres y acompañar con ensalada de vegetales de hoja verde. Algunas opciones saludables que podrían usarse en reemplazo son: rollitos de jamón o pastron con melón, brochetas de vegetales asados, tomates rellenos diet (utilizando la pulpa de tomate, atún al natural, mayonesa light y huevo; evitando el agregado de arroz), pionono diet (untado con queso untable diet y relleno de atún al natural, tomate, morrón, aceitunas fileteadas). Una clave: Evitar los snacks tipo copetín.

– Acompañar las carnes – pollo, lechón, pescado – con ensaladas frescas (que dan mucha saciedad y aportan muy pocas calorías) y solo servirse en un cuarto del plato (tres cucharadas soperas) los acompañamientos más calóricos como papa con huevo y ensalada rusa).

– A las carnes, elegirlas lo más magra posible (vacío, tapa de asado, pechuga de pollo, filet, salmón) y evitar todo lo que sea viseras; aunque si se quieren dar un gustito se pueden elegir en poca cantidad y teniendo en cuenta que la que menos aporta calorías es el riñón (se debe tener muchísimo cuidado con mollejas y seso que aportan gran contenido calórico y graso).

– Que la mesa presente gran variedad de ensaladas: cuanto más variada sea y más variedad de color, mejor es el aporte de vitaminas y minerales, sumando que aportan fibra que da mucha saciedad. Son las grandes aliadas de las Fiestas.

– Evitar el pan. Dejarlo solo para el desayuno y la merienda, como se indica en un plan saludable.

– Una vez terminada la cena y hasta el brindis se recomienda alejarse de la mesa para no picotear.

– En cuanto a las bebidas, elegir bebidas dietéticas, agua, soda o jugos dietéticos. Controlar la ingesta de alcohol (una copa de vino acompañando la comida y otra copa para el brindis). El alcohol aporta calorías vacías que se fijan como grasa. De menor a mayor aporte calórico y graduación alcohólica se pueden enumerar: cerveza sin alcohol, sidra y cerveza, vino y champagne, jerez; y licores, fernet y tragos dulces.

– Para el postre la ensalada de fruta sin azúcar es lo ideal; a la cual se le puede sumar una bocha de helado a elección sea de crema o de agua.

– Al momento de la mesa dulce, lo recomendable es servirse en un plato de postre cinco dulces de preferencia (una porción de budín, una porción de pan dulce, tres cuadraditos de turrón o mantecol, un puñado de frutas secas o recubiertas con chocolate, pasas de uva).

– Realizar actividad física durante el evento: caminar, bailar.

Los resultados no son típicos y pueden variar de persona a persona (INFOBAE)


Después de los 30 años se producen grandes cambios en el metabolismo

Por qué es más difícil bajar de peso en la adultez

Por qué es más difícil bajar de peso en la adultez
domingo, 23 abril 2017 - 06:22 AM - Agencias


Aunque la alimentación saludable y el ejercicio son la base de un buen estilo de vida, con los años se dificulta el control del peso. Incluso, según las investigaciones recientes, quienes se mantienen activos pierden masa muscular a partir de los 30 años y la reemplazan con grasa.

En la sección de consultas de The New York Times, surgió la pregunta sobre este fenómeno y los especialistas respondieron. Según Mecha Munshi,una geriatra y endocrinóloga del Centro Médico Beth Israel Deaconess, en Boston, Estados Unidos, los músculos queman más calorías que las grasas, entonces tener menos músculo -como es usual a mayor edad- significa un metabolismo más lento y, por lo tanto, un requerimiento menor de calorías.

La disminución en los niveles de las hormonas sexuales como el estrógeno y testosterona -proceso que típicamente sucede cerca de los 50 años en las mujeres con el inicio de la menopausia, y un poco más tarde en los hombres con la andropausia- complementan el efecto, dijo Munshi.

«La gente también puede cargar en las últimas etapas de la edad madura el peso que subieron y luego bajaron en décadas anteriores», dijo Leslie Cho, una cardióloga de la Clínica Cleveland. Según Cho, subir de peso cambia el metabolismo. Una persona de 60 años que ahora pesa 90 kilos pero alguna vez pesó 136, por ejemplo, necesitará menos calorías al día que alguien de la misma edad y altura que nunca tuvo ese sobrepeso.

Según explicó la especialista, perder esas células grasas engaña al cuerpo y le hace pensar que está en riesgo de inanición y tiene que guardar mejor las calorías que consume. «Debés comer menos para mantener ese peso si tuviste sobrepeso», dijo Cho, quien también dirige el Centro Cardiovascular para la Mujer de la Clínica Cleveland, en Ohio, Estados Unidos.

Las personas mayores también tienden a tener más achaques y dolores, y es por eso que a veces limitan más las actividades físicas, claves para controlar el peso y la musculatura.

«Aumentar músculo cargando pesas también puede ayudar a acelerar el metabolismo, o al menos compensar parte de su declive», indicó Munshi, quien aseguró que le dice a sus pacientes mayores: «Lo necesitas más ahora que cuando tenías 25 años».

Consumir más proteína, no calorías, también puede ayudar a ganar o mantener masa muscular. Por último, la experta señaló que muchos de sus pacientes mayores terminan con un peso demasiado bajo porque han perdido su apetito junto con el sentido del olfato, por lo que la comida ya no les atrae.

Para las personas mayores que quieran bajar de peso, el consejo de la especialista es no obsesionarse con la balanza, sino enfocarse en lograr una buena condición física general. «No se trata de perder peso. Se trata de mantener la pérdida de peso, pero también de una alimentación y un estilo de vida saludables». (Con información Infobae)


Hábitos alimentarios contraproducentes

Los 10 errores que todos cometen durante una dieta

Los 10 errores que todos cometen durante una dieta
lunes, 20 marzo 2017 - 06:00 AM - Agencias


Aunque el objetivo final no sea adelgazar, la creciente concientización por la necesidad de seguir un estilo de vida saludable logró crear hábitos de alimentación en una gran porción de la sociedad. Pero aunque la intención de comer bien esté presente, no es fácil saber todo sobre nutrición.

«A menudo hablo con clientes que creen que están tomando buenas decisiones y no se dan cuenta de que los pequeños descuidos están en su camino de salud óptima», señaló la nutricionista Cara Rosenbloom, que diseño para The Washington Post una lista de errores comunes que son fáciles de reparar:

– Batidos repletos de calorías

Resulta muy fácil lanzar una combinación de superalimentos en una licuadora y beberlos con la excusa de que es saludable. Los arándanos, la mantequilla de cajú, las semillas de chía, bananas y la leche de coco suenan como un elixir propios de un desayuno de campeones, pero estos brebajes pueden convertirse rápidamente en bombas de calorías.

Lo ideal según los expertos es mantener los batidos, licuados y smoothies en un rango de 300 calorías con porciones pequeñas (alrededor de 200 o 300 gramos), usando más verduras que frutas, y combinadas con nueces y semillas.

– Tomar suplementos dietarios con café

Las altas cantidades de cafeína que contiene una taza pueden obstaculizar la capacidad del cuerpo de absorber algunas de las vitaminas y minerales que contienen los suplementos dietarios como el calcio, hierro, vitaminas B y D. Otras bebidas como el té o el mate también contienen cafeína. Lo recomendable es disfrutar el café alrededor de una hora antes de tomar suplementos.

– Incorporar semillas de lino enteras

Las semillas de lino están llenas de grasas omega-3, fibra y lignanos (antioxidantes), que benefician a la salud del corazón. Pero las semillas de lino enteras pueden pasar a través de los intestinos sin ser digeridas, lo que significa que se perderán sus beneficios. El consejo de expertos es comprar semillas de lino molidas en su lugar, o pasarlas por un molino de café o especias antes de agregarlas a las comidas.

– Comprar yogures equivocados

El yogur es leche fermentada y los alimentos fermentados contienen probióticos. Por lo tanto, la lógica dictaría que todos los yogures son ricos en probióticos, pero desafortunadamente no es el caso. Si el yogur se ha calentado o pasteurizado, los probióticos se destruyen y no es posible agregarlos.

Hay que comprar yogures que en su etiqueta digan «bacterias activas» o comprobar las listas de ingredientes de los nombres de probióticos específicos (lactobacillus acidophilus, L bulgaricus, entre otros) Esas bacterias beneficiosas ayudan a la digestión y apoyan el sistema inmunológico.

– Eliminar el consumo de frutas para reducir el azúcar

La principal fuente de azúcar en la dieta occidental son las bebidas endulzadas, no la fruta. Los refrescos azucarados no tienen nutrientes beneficiosos, mientras que la fruta tiene fibra, vitaminas y antioxidantes protectores. Aún así, es común que haya gente que elimine las frutas creyendo que así consumen menos azúcares. En general, no es perjudicial el exceso de fruta y sí el exceso de azúcares agregados.

-Tomar leche de almendras sin sacudir el envase

Las alternativas de la leche de vaca hechas de la soja, almendras, castañas de cajú o del arroz se fortifican a menudo con calcio y vitamina D. Pero los alimentos agregados no se adhieren bien al líquido y tienden a hundirse al fondo del envase. Si estos productos son consumidos sin ser agitados primero es posible que no se reciban adecuadamente los beneficios de las vitaminas y minerales añadidos.

– Confiar en las afirmaciones como «bajo en grasa» y «sin azúcar»

Durante muchos años, la industria ha engañado a sus consumidores con etiquetas que juran que la comida no contiene grasa, azúcar o gluten. Sin embargo, esto es engañoso. Los alimentos ultra-procesados pueden estar sin grasa o sin azúcar, pero también están cargados con conservantes o ingredientes refinados. Se recomienda leer las listas de ingredientes y elegir alimentos que estén lo más cerca posible de lo natural.

– Evitar aderezo en ensaladas

Las verduras contienen vitaminas liposolubles A, E y K, y una serie de antioxidantes que requieren grasa para ser absorbidas. Si se evita el aceite y el vinagre a la hora de comer una ensalda, se pierden sus nutrientes clave. Se recomienda servir las verduras con aderezo a base de aceite, nueces, semillas o palta para aumentar drásticamente la capacidad de su cuerpo para absorber los nutrientes beneficiosos de los vegetales.

– Porotos enlatados en comidas sin carne

Los frijoles son una fuente increíble de fibra y proteínas, pero las variedades enlatadas pueden tener cerca de mil miligramos de sodio por taza. Eso representa dos tercios de lo que se necesita en un día entero. Son más recomendables latas que digan «sin sal añadida» o «bajo en sodio». En caso de no encontrarlos, es bueno drenar y enjuagar los porotos enlatados, lo que eliminará aproximadamente el 40 por ciento del sodio.

– Revitalizarse con bebidas deportivas

Las bebidas deportivas están destinadas a reemplazar fluidos y electrolitos que se pierden cuando se suda excesivamente, y son adecuados después de los deportes de resistencia como un partido de fútbol o una maratón. Pero el azúcar y la sal adicionales en bebidas deportivas no son necesarios para un ejercicio casual con un mínimo de transpiración. Después de un paseo, la mejor opción es la hidratación con agua. (Con información Infobae)


Salud y nutrición

Cómo hacer frente al "hambre emocional"

Cómo hacer frente al
viernes, 17 febrero 2017 - 12:33 PM - Agencias


Reiteradas veces se ha asegurado que para perder peso, lo ideal es comer pequeñas porciones varias veces al día. Incluso se puede llegar al difícil momento de tener que administrar una maraña de envases de plásticos de diferentes tamaño para poder repartir nuestras viandas y dejarlas listas para consumir en el trabajo. Sin embargo, no hay evidencias científicas de que comer más veces ayude a adelgazar.

A pesar de lo que sostienen algunos mitos del mundo de la nutrición que indican que este hábito acelera el metabolismo, no hay evidencias de que esto ocurra solo por comer varias veces al día; al menos eso asegura la experta en nutrición deportiva Sonia Ruizquien agrega que eso depende exclusivamente de cada persona.

«Cada individuo dispone de ciertos factores que determinan las ingéstas, como sí realiza actividad física o no, su situación hormonal y, por supuesto de su armonía calórica. Es decir, del equilibrio entre lo que come y lo que gasta», dijo la experta al diario El Mundo.

En este sentido, recalca que es más importante qué se come que cuándo. Ruiz añade que «el error es hablar de dieta en vez de vida sana. Para adelgazar no hay que contar el número de comidas, sino combinar una alimentación saludable con el ejercicio físico».

Comer por ansiedad o angustia

La relación entre la comida y la ansiedad es mucho más compleja de lo que parece. Es que cuando una persona intenta bajar de peso, y reduce las calorías de su dieta, empieza a sentir antojos e incluso a obsesionarse por determinados alimentos y, en la mayoría de los casos, comer en pequeñas porciones acrecienta este problema al no alcanzar el estado de saciedad. A esto se lo llama ‘hambre emocional’.

Para tratar de encontrar una solución a esta sensación, la experta recomienda averiguar si ese hambre es por necesidad, por placer o ansiedad. Las personas que padecen problemas personales, buscan en la comida una satisfacción, e incrementan fácilmente su número de comidas al día. En este caso, advierte, la comida no debe usarse para calmar la ansiedad.

Otra manera de hacerle frente al hambre emocional es mediante el Mindful eating –alimentación consciente-. Es decir, practicando un tipo de estado meditativo durante las comidas, aprendiendo a entender, disfrutar y masticar los alimentos, de tal forma que deje de suponer una vía de escape para otros problemas. Como dice la experta, «la clave para adelgazar es no imponernos horarios de comida que no se adaptan a nuestro ritmo de vida ya que acabaremos rindiéndonos y retomando las malas costumbres». (Con información Infobae)


Salud

Un polémico método alimenticio que según Harvard alargaría la vida

Un polémico método alimenticio que según Harvard alargaría la vida
lunes, 30 enero 2017 - 15:09 PM - Victor Burguete


Agencias

En China, una recomendación tradicional de salud -llamada hara hachi bu– asegura que solo se debe comer hasta sentirse saciado en un 80%. Es una tradición milenaria, hasta que llega la ciencia para otorgarle el sello de credibilidad necesario para que ese mito logre convertirse en realidad.

Se trata de la extensión de la longevidad. Hasta ahora, la única intervención en modelos animales con éxito para alargar la vida consiste en reducir las calorías ingeridas sin alcanzar la malnutrición. Pero no fue probado en humanos. Y es allí en donde aparecen los investigadores de la Escuela de Salud Pública de Harvard para identificar en ratones un mecanismo molecular clave que puede ayudar a explicar la teoría arrojada:comer menos alargaría la vida.

Se sabe desde hace tiempo que uno de los efectos positivos que regala la restricción calórica se produce porque protege a las mitocondrias, las centrales energéticas de las células, de la oxidación. El mecanismo protector de estas piezas esenciales del organismo sería el sulfuro de hidrógeno (H2S). Experimentos con células, moscas o gusanos han mostrado que si se les suplementa con H2S o se les da algún medio para generarlo, aumentan su protección frente a daños como el que produce el estrés oxidativo y, en el caso de moscas y gusanos, se prolonga su existencia. A la inversa, cuando se anula la capacidad de las células para producir H2S, se produce el efecto opuesto.

El informe realizado por los científicos fue publicado en la revista Cell, en donde se observó que, al restringir en la dieta la presencia de dos aminoácidos -la metionina y la cisteína- se incrementa la producción de H2S y se reducen los daños producidos durante el trasplante de un órgano o en un derrame cerebral.

Los propios investigadores reconocen que son necesarios más experimentos para comprender cómo se producen estos efectos positivos del H2S. James Mitchell, uno de ellos, afirmó que «los hallazgos logrados proporcionan una nueva perspectiva sobre qué moléculas se pueden centrar los esfuerzos terapéuticos para combatir la enfermedad humana y el envejecimiento«.

Seguramente, los resultados del estudio servirán en un futuro para comprender mejor los mecanismos que retrasan el envejecimiento y utilizarlos para prolongar la vida de los humanos. Christopher Hine, otro de los autores del trabajo, explicó en un comunicado que «podría encontrarse la utilización de este conocimiento sobre la capacidad de protección del H2S para ayudar a decidir qué comer y qué no comer antes de una cirugía en la que el riesgo de lesión isquémica (déficit de oxigeno en las células) pueda ser relativamente elevado».