Cannabis medicinal y legal, el negocio que empieza a salvar a antiguas zonas de guerra narco


En Colombia

Cannabis medicinal y legal, el negocio que empieza a salvar a antiguas zonas de guerra narco

Cannabis medicinal y legal, el negocio que empieza a salvar a antiguas zonas de guerra narco
sábado, 7 julio 2018 - 08:01 AM - Agencias


El municipio de Corinto, en Cauca, fue durante décadas centro de operaciones de la desmovilizada guerrilla de las FARC, que se debatía en sus calles entre el fuego cruzado con los paramilitares y las Fuerzas Militares, e inundaban sus campos de cultivos de coca y marihuana. Pero hace unos dos años, con el desarrollo de un marco regulatorio, un nuevo negocio florece para reemplazar la ilegalidad: el cannabis medicinal. Con más de 100 licencias expedidas por el Ministerio de Justicia a empresas de esta industria en el país, se pronostican aportes de hasta del 0,5% al PIB nacional.

En 2001, los paramilitares comandados por alias H.H. detuvieron una chiva y con tiros de gracia asesinaron a 13 indígenas en la vereda de Gualanday, al año siguiente el bloque Calima de las mismas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) mató a cuatro personas en una oportunidad y a ocho más a los dos meses en zona rural del municipio, en 2011 un carrobomba de las FARC detonado frente a una estación de Policía dejó tres comuneros muertos y 400 viviendas afectadas. Solo por mencionar algunas de las casi incontables acciones bélicas que en el marco del conflicto armado padeció Corinto.

A causa de pérdidas de bienes, despojo forzado de tierras, secuestro, actos terroristas, desaparición forzada, homicidios, violencia sexual y minas antipersonal, 7.563 víctimas se reportaron en Corinto, por lo menos 1.600 de las cuales fueron asesinadas o desaparecidas, según cifras del Registro Único de Víctimas (RUV). La guerra se libraba, entre otras, por el control de los cultivos ilícitos que fueron en la región fuente de financiación para las distintas organizaciones armadas que se han establecido en sus terrenos a lo largo de la historia.

Por su posición geográfica, Corinto es estratégico para el tráfico de droga y sus suelos prolíferos para los cultivos de marihuana. Hacia los años 70, la bonanza marimbera que inició desde la costa Caribe se extendió hasta sus pueblos, parte de los cuales han recibido su sustento de este ilícito durante décadas. Aun hoy, unas 7.000 hectáreas de siembra de la planta reporta la Gobernación en el norte del Cauca. Y la guerra entre narcos se sigue librando por el control de estas.

Pero en la región, iniciativas comunitarias con aportes del sector privado han dado otra posibilidad a la paz para salir de la ilegalidad a través del cultivo regulado y legal de la planta de cannabis, para aprovechar sus beneficios medicinales. Asociaciones y empresas se han asentado en sus tierras para ofrecer otra alternativa económica que promete ser el próximo eje de desarrollo en todo el territorio nacional.

Comunidades indígenas de Tóez, por ejemplo, que han tenido que lidiar con el asesinato de 21 de sus guardias a manos de la guerrilla, los paramilitares y la Fuerza Pública desde 2001, hoy tienen la oportunidad de convertir sus cultivos de marihuana en un producto de legalidad a través de la empresa Sannabis, pioneros en el tema en la región. Como lo explicó a Infobae el presidente de la compañía, Juan Pablo Guzmán, oriundo de Popayán, capital de Cauca.

«Yo trabajo con cannabis desde 1996, cuando empecé a investigar su producción industrial. En esa época viajé a las montañas de Corinto donde se encuentra todavía la mayoría de los cultivos de marihuana del Cauca. Los resguardos indígenas son víctimas de la guerra contra las drogas, pues en una zona controlada por grupos ilegales, su única oportunidad de sustento eran los cultivos de coca, amapola y marihuana. Yo llegué para mostrarles que había otras alternativas económicas legales para sustituir las del narcotráfico«, dijo.

Faltaron varios años de consultas con las instituciones estatales y con las guerrillas para obtener los permisos necesarios para iniciar la producción del cannabis medicinal. No fue sino hasta 2014 que la compañía se pudo constituir legalmente, e iniciar labores en alianza comercial con la comunidad indígena de Tóez, aunque hoy en día trabajan también con otros resguardos.

Sannabis ofrece un amplio catálogo de productos medicinales para tratar síntomas de algunas patologías como alzhéimer, diabetes, epilepsia, herpes, migraña, entre otras; que ya han logrado más de 5.000 clientes en todo el país. Y como ellos, otras empresas dedicabas al cultivo y producción de cannabis medicinal han establecido sus huertas en Corinto, Cauca. Entre ellas Medicscann, Eticann, Kannt y Farmacéutica Indígena Medicinal Walacannabis.

DESARROLLO ECONÓMICO Y CIENTÍFICO

En 2016 el Gobierno Nacional diseñó un marco regulatorio siguiendo las convenciones internacionales de control de drogas, que permite un acceso seguro al uso medicinal y científico del cannabis, mediante el control de actividades de cultivo, producción, fabricación, importación, exportación y comercialización de los productos. Ello, a través del decreto que reglamenta la ley 1787, firmado por el presidente Juan Manuel Santos.

De esta forma, el proceso de regulación para las empresas está a cargo de los ministerios de Justicia y del Derecho, de Salud y Protección Social y de Agricultura y Desarrollo Rural. Y el conocimiento científico está en cabeza de Colciencias.

Los negocios que le han apostado a la marihuana con fines medicinales deben solicitar el amparo de las denominadas Zonas más Afectadas por el Conflicto Armado (Zomac), entre otras razones, para que se cumpla una de las reglamentaciones: el 10% de la materia prima que se elabore debe provenir de pequeños cultivadores.

Actualmente, más de 1.046 personas naturales están inscritas ante el Ministerio de Justicia como pequeños y medianos cultivadores, productores y comercializadores de cannabis medicinal. Y a través de las Zomac, han expedido más de 33 licencias a empresas dedicadas al negocio, desde 2017 a enero de 2018. Aunque recientemente, la cartera informó a El Heraldo que a julio de este año van 102 licencias de cultivos entregadas.

Así las cosas, consultores internacionales han pronosticado que el auge del negocio podría mover en el país 1.500 millones de dólares en los próximos siete años. Pues Colombia podría representar el 10% de las exportaciones totales de cannabis medicinal del mercado mundial, según un estudio de la Universidad de Rosario y Medcann. Aportando así entre el 0,2% y 0,5% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, de acuerdo con estimaciones de MinJusticia.

El negocio no sería solo en el campo de la salud. La industria del cannabis incluye otra variedad de productos como cosméticos, alimentos, papel, fibra de temas y materiales de construcción, entre otros. Además, es una posibilidad de irle cerrando espacios al narcotráfico para convertir los cultivos en lícitos, generando mejores condiciones para las familias que durante décadas han vivido de lo ilícito sin ninguna otra posibilidad económica, como expresó Juan Pablo Guzmán, presidente fundador de Sannabis.

A lo anterior se le añade que Colombia es el país de Suramérica donde se consigue la marihuana más barata. Así lo determinó un estudio de Bloomberg que analizó el precio de sustancias psicoactivas en 103 países. Lo que es posible gracias a la geografía del país cuyo clima y luminosidad favorecen el crecimiento de la planta asiática. Eso y el suelo tienen condiciones necesarias para el cultivo de distintas semillas que ayudan a la proliferación de las flores, que desde donde se extraen los aceites.

«Aunque la planta no es originaria de Suramérica, las condiciones del clima tropical de Colombia lo hacen ideal para su cultivo. El cannabis tiene dos componentes que se llaman cannabinoides: uno es el THC, responsable de las propiedades psicoactivas; y otro el cannabidiol que tiene una potente acción terapéutica. Para los usos medicinales lo que se hace es modificar las propiedades de la planta genéticamente o con procesos químicos, dependiendo el caso, para extraer el cannabiniol y aumentar su concentración. Está comprobado, por ejemplo, sus beneficios antiepilépticos para crisis de difícil manejo», explicó a Infobae el neurólogo e investigador del tema, Elkin Beltrán.

A casi dos años de regularse el negocio del cannabis no psicoactivo, Colombia da pasos agigantados para llegar a liderar el mercado a nivel mundial. No solo con la producción y exportación de cultivos, sino también con el desarrollo de conocimiento científico que compruebe sus usos en el tratamiento de más patologías. Mientras que las zonas que antiguamente han sido centro del conflicto armado tienen nuevas salidas para sus sustentos.

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