Simeone admite que tiene que controlar su temperamento tras la expulsión en Londres


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Simeone admite que tiene que controlar su temperamento tras la expulsión en Londres

Simeone admite que tiene que controlar su temperamento tras la expulsión en Londres
sábado, 28 abril 2018 - 15:05 PM - Agencias


Diego Simeone, entrenador del Atlético de Madrid, admitió este sábado que no se siente bien por su expulsión del pasado jueves en las semifinales de la Liga Europa ante el Arsenal, cuando protestó e insultó al árbitro Clement Turpin, y explicó que sabe que tiene que «mejorar en ese aspecto».
«No me siento bien en cuanto a esta expulsión, entiendo que son situaciones que pueden suceder en la velocidad que van las situaciones que vos ves en el campo y con la tranquilidad de saber que tengo que mejorar en ese aspecto», valoró el técnico en rueda de prensa después del entrenamiento matutino en Majadahonda.
«Y todo lo que se puede decir ahora no sirve absolutamente de justificativo para nada, porque en este caso siempre el que termina yéndose y siendo expulsado no puede justificar nada de lo que quisiera justificar», añadió Simeone, que, en principio, se expone a una sanción de hasta cinco partidos por su expulsión en Londres.  (AFP)
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lunes, 9 octubre 2017 - 17:49 PM - Agencias


¿Echás humo cuando alguien se mete delante de tu auto en medio de mucho tráfico? ¿Te sube la presión arterial cuando tu hijo se niega a cooperar?

La ira es una emoción normal y sana, pero es importante afrontarla de forma positiva. La ira incontrolada puede afectar tanto a tu salud como a tus relaciones con los demás.

¿Estás preparado para controlar tu carácter? Empezá por tener en cuenta estos 10 consejos para manejarla.

1. Piensa antes de hablar

En el calor del momento, es fácil decir algo de lo que más tarde te arrepentirás. Tomate unos momentos para ordenar tus pensamientos antes de decir nada, y permití que el resto de las personas implicadas en la situación hagan lo mismo.

2. Una vez que te calmaste, expresa tu enfado

Apenas empieces a pensar con claridad, expresa tu frustración de manera firme, pero sin confrontaciones. Explica cuáles son tus preocupaciones y necesidades de manera clara y directa, sin herir a los demás ni intentar controlarlos.

3. Haz ejercicio

La actividad física puede ayudarte a reducir el estrés capaz de irritarte. Si sentís que te sigue subiendo la mostaza, salí a dar una caminata enérgica, a correr, o ponete a practicar cualquier otra actividad física que disfrutes.

4. Aíslate un rato

La técnica del aislamiento temporal no es solo para los niños. Tome descansos cortos durante los momentos del día que suelen ser estresantes. Pasar un rato en calma puede hacer que te sientas mejor preparado para manejar lo que tienes delante, sin irritarte ni enfadarte.

5. Identifica posibles soluciones

En lugar de centrarte en lo que te enfadó, esfuérzate en resolver el problema que tienes entre manos. ¿Te enloquece el desorden en la habitación de tu hijo? Cierra la puerta. ¿Llega todas las noches tarde tu pareja a cenar? Fija la hora de la cena para más tarde o llega al acuerdo de que comerás solo algunas veces por semana. Recuerda que el enfado no arreglará nada y podría empeorar la situación.

6. Siempre habla en primera persona y diga «yo»

Para evitar criticar o culpar (lo que posiblemente solo aumenta la tensión), habla en primera persona cuando expliques el problema. Sé respetuoso y específico. Por ejemplo, diga: «Yo estoy enfadado porque te levantaste de la mesa sin ofrecerte a ayudar con los platos», en lugar de decir «Vos nunca haces nada en la casa».

7. No albergues resentimiento

El perdón es algo muy poderoso. Si dejás que la ira u otros sentimientos negativos desplacen a los positivos, podés verte absorbido por tu propia amargura o por una sensación de injusticia. Pero si podés perdonar a quien te hizo enfadar, quizás ambos aprendan algo de la situación. No es realista esperar que todo el mundo siempre reaccione exactamente como vos querés.

8. Usa el humor para liberar la tensión

Restarle seriedad al asunto puede ayudar a dispersar la tensión. Deja que tu sentido del humor te ayude a enfrentar lo que te está enojando y, posiblemente, cualquier expectativa no realista que tengas de cómo deberían ir las cosas. Sin embargo, evita el sarcasmo, porque podría herir los sentimientos y empeorar las cosas.

9. Practica técnicas de relajación

Cuando tu carácter salga a flote, poné a trabajar tu capacidad de relajación. Practicá ejercicios de respiración profunda, imaginá una escena relajante o repetí alguna palabra o frase tranquilizante, como «tómalo con calma». También podrías escuchar música, escribir un diario o hacer un poco de yoga, lo que necesites para fomentar la relajación.

10. Aprende cuándo debes buscar ayuda

Aprender a controlar la ira es un reto para todos, en su momento. Considera buscar ayuda si ante un problema te parece que tu carácter se descontrola, te mueve a hacer cosas de las que te arrepientas o herís a quienes te rodean. (INFOBAE)