Carolina Arellano, la joven empresaria tarijeña que triunfa en el mundo de la joyería


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Carolina Arellano, la joven empresaria tarijeña que triunfa en el mundo de la joyería

Carolina Arellano, la joven empresaria tarijeña que triunfa en el mundo de la joyería
domingo, 11 junio 2017 - 10:12 AM - La Voz de Tarija


Carolina Arellano creció viviendo de cerca el mundo de la joyería a través de su madre, Janet Cortes, quien elaboraba diseños de joyas. De niña le ayudaba colocando precios y ya de más grande le acompañó en alguno de los viajes que realizaba al exterior para comprar mercadería.

Al salir bachiller en Estados Unidos, una experiencia que le abrió «la mente en todos sentidos», regresó a Tarija para formarse en Administración de Empresas. La tesis de su licenciatura fue el lanzamiento de la marca de lo que hoy es su tienda Jacar joyas, un negocio que se ha posicionado como una de las marcas más relevantes de Tarija y de Bolivia.

No en vano, Jacar Joyas, creada en el año 2009, ha sido nombrada por la revista Bolivia Business como la marca de joyería más relevante de Tarija durante dos años consecutivos y su gerente, Carolina Arellano, ha sido nombrada como Bolivia Business Queen por esta misma revista como una de las madres empresarias más destacadas y la más joven. Carolina esta a punto de cumplir 34 años.

Los principios, como en todo no fueron fáciles, pero Carolina tenía claro su objetivo y apostó por la empresa. Invirtió en marketing y publicidad en medios de comunicación y en el patrocinio de eventos como el Miss Tarija que sirvieron para impulsar la marca e insertar su imagen en la mente del público.

«Al principio no daba, tenía que tener una venta diaria para mantener todo, y muchas veces no había, yo limpiaba, yo barría: Había gente que pasaba por la tienda y me llamaba: ‘Cenicienta‘(recuerda entre risas).  Empezó a mejorar la situación, a contratar gente, y así fuimos creciendo, entramos al tema de los diamantes, estuvimos en Italia, Panamá, estuvimos representado a Bolivia en la primera cumbre de diamantes de Latinoamérica», explica a La Voz de Tarija.

Estos viajes le han servido también de formación para conocer la complejidad y entresijos del mundo de los diamantes.

«Todos los días uno aprende, es como una capacitación, el tema de los diamantes es un mundo, te enseñan sobre los cortes, pureza, el color…».

Uno de los puntos fuertes de la joyería es la línea de cristal Swarovski que trabajan en diseños en base a la naturaleza como flores, o gotas de agua.

«El cristal swarovski es la marca más fina, que más se asemeja a un diamante, cada día sale un nuevo diseño nuestro. El estilo es más clásico con un toque más moderno, no lo hacemos muy moderno porque la idea de la joya es que pueda pasar de generación en generación y la moda es pasajera. Aunque tenemos también modelos mas modernos a precios más bajos».

También trabajan con esmeraldas, rubis, oro, plata, perlas, así como otros objetos como la línea de relojes Ice Watch.  Además, con el cambio de tienda, se van a trasladar próximamente a un local de mayores dimensiones, van a incluir otros productos como perfumes o lapiceras finas de diseño.

El mundo de la joyería es un rubro al que no es fácil hacerse un hueco ya que no es un producto de primera necesidad, no obstante, Carolina indica que en la vida siempre hay momentos emotivos como matrimonios, bautizos, comuniones o cumpleaños en los que regalar una joya.

«La mujer es coqueta, siempre hay un detalle para un cumpleaños, matrimonios, niños que nacen… no solo hay que verlo como un producto, las joyas siempre han sido un signo de estatus a los que hay que añadir los recuerdos. Las joyas te acompañan en esos momentos lindos que todos hemos tenido«.

Además tienen precios asequibles en sus objetos para aquellas personas que no pueden o no quieren gastarse mucho dinero en un regalo.

A modo de anécdota, recuerda como hace un tiempo llego una niña a la tienda para comprarle un regalo a su mamá. Había roto su chanchito para hacerle el regalo pero contaba solo con 57 bolivianos.

A pesar de que la niña no tenía el dinero suficiente, Carolina le vendió la joya como premio al esfuerzo de la niña por ahorrar para hacerle regalos a su mamá.  De igual forma, colabora con acciones como peñas solidarias, o con los enfermos.

Madre de un hijo de 12 años y con una bebé en camino, Carolina ha sabido compaginar el mundo empresarial con la familia a pesar de las horas y del trabajo que conlleva llevar adelante el negocio.

«A veces, mi esposo me decía: ‘mucho nos abandonas’. Todo tiene un proceso, si tu quieres llegar a algo tienes que ponerle el mayor esmero. Yo estaba en la tienda, a veces cerraba tardísimo y esperaba que llegue la última persona a atender. Pero la gente ve tu trabajo, tu esfuerzo, tu esmero«, recuerda.

No obstante, asegura que debe haber un equilibrio entre la el trabajo y la familia y que es importante compartir ratos con la familia. «Por ejemplo, ninguno en casa almuerza solo, mi esposo, que es medico, llegaba a veces a las dos de la tarde a casa y nosotros lo esperábamos para comer con él».

Tras el traslado del local, Carolina piensa en expandir Jacar en otro departamentos de Bolivia aunque es un proceso que lleva un tiempo.

«He analizado la situación, pero todo tiene un proceso, cuando se trata de joyería tiene que haber garantía, mucha responsabilidad, porque al final terminas enfermenadote de estrés. Ahora vivo feliz, tranquila. Hay gente que me dice: ‘vives en una pecera en lugar de salir al mar, tienes mucha capacidad’. Pero de momento vivo feliz«.

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