Fundación Dalí reclama sus derechos por las máscaras de «La Casa de Papel»


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Fundación Dalí reclama sus derechos por las máscaras de "La Casa de Papel"

Fundación Dalí reclama sus derechos por las máscaras de
jueves, 24 enero 2019 - 18:11 PM - Agencias


La Fundación Dalí exigió sus «derechos inmateriales derivados de la obra y de la persona» del pintor ante el uso que se hace de su imagen, a través de una máscara, en la serie televisiva «La casa de papel».

Según fuentes de la institución que fomenta, protege y defiende el legado del artista y que fue creada por este en 1983 para que desarrollase este cometido, «cualquier persona que quiera ejercitar o explotar alguno de estos derechos» debe contar con su autorización previa.

Por su parte, la productora de la serie, Vancouver Media, respondió hoy al reclamo de la Fundación señalando que la imagen es «una caricatura creada y diseñada específicamente» para esta serie televisiva.

Fuentes de Vancouver Media explicaron a la agencia EFE que no se pusieron en contacto con la Fundación Dalí porque la máscara a la que se refieren, que luce unos largos bigotes modelados hacia arriba, es un diseño propio de la serie.

En «La casa de papel», galardonada con un premio Emmy Internacional, una banda de atracadores se oculta tras una máscara que caricaturiza el rostro de Salvador Dalí.

La ficción original de Atresmedia y Vancouver, creada por Álex Pina, alcanzó el éxito internacional con su difusión a través de Netflix y ha ganado, entre otros, un premio Emmy Internacional al mejor drama.

Cuenta la historia de una banda de atracadores que asaltaba la Real Casa de Moneda y Timbre de España, vestidos con monos rojos y unas máscaras que recuerdan la fisonomía del pintor surrealista, que se convirtieron en iconos de la serie.

Mientras este año se celebra el 30 aniversario de la muerte del artista de Figueres, Netflix rueda ya la nueva entrega sobre los atracadores más populares del ámbito televisivo.

Una banda a la que se unen nuevos miembros -Hovik Keuchkerian, Najwa Nimri, Fernando Cayo y Rodrigo de la Serna-, y una misión que será «más que un atraco» esperan a los seguidores de «La casa de papel» en su tercera entrega. (EFE)

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Al público "le gusta que le manipulen", dice creador de "La Casa de Papel". Foto/AFP.
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La preparación de la tercera temporada tiene en ascuas a medio planeta. «La casa de papel», la serie de habla no inglesa más vista en Netflix, es un auténtico fenómeno social cuya fuerza reside en «descolocar» moralmente al espectador, dijo a la AFP su creador Álex Pina.

Cuando el gigante estadounidense empezó a difundir el año pasado esta serie española sobre un espectacular atraco a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre de Madrid, la convirtió inesperadamente en oro. Y es que previamente, su exhibición en el canal de televisión español Antena 3 había cosechado una audiencia limitada.

Apoyada en una simbología fuerte, como la canción de resistencia «Bella ciao» (Adiós bella), a la que la serie ha dado una segunda vida, o las caretas de Dalí que llevan los atracadores y se venden a raudales en la calle, «La casa de papel» engancha hasta a famosos, desde Neymar a Alejandro Sanz, quien solicitó un DVD antes de su estreno en Netflix, según Pina.

Producto paradigmático de una era en que las series se consumen en cualquier parte y momento, «La casa de papel» arrastra a los telespectadores con el ingrediente adictivo del suspense y el afán de estos de colarse en la vida ficticia y real de sus protagonistas.

Son ladrones de buen corazón con nombres de ciudades como «Nairobi», «Denver» y «Rio» y congregan en las redes sociales hordas de fans. Una de ellas, Úrsula Corberó («Tokio»), bate récords con 5,4 millones de seguidores en Instagram.

Al margen del Festival de Televisión de Montecarlo, Pina y la guionista y coproductora Esther Martínez Lobato, charlaron con la AFP sobre la serie y su tercera temporada que se estrenará en 2019 para la que, aseguran, tienen carta blanca de Netflix.

– PREGUNTA: Su serie se inspiró en el movimiento de protesta de los Indignados en España. ¿Hasta qué punto están llamando al público a la resistencia?

RESPUESTA: (Martínez) El mensaje político es la última cosa de la que queremos hablar en la escala de cosas que queremos hablar.

Tenemos una banda de desencantados, de gente perdedora, una «Tokio» que no tiene adonde ir, una «Nairobi» que tiene una historia tremenda, todos los personajes tienen un poso de una realidad muy dura, donde tú te sumas a ellos porque quieres que ganen.

P: Netflix no difunde datos sobre audiencias. ¿Conocen ustedes a su público?

R: (Martínez): No está muy claro el perfil, porque le gusta a mucha gente. Netflix no da datos, pero a día de hoy de alguna manera no se necesitan porque las redes sociales te sitúan en lugares: la comunicación es directa.

(Pina): Brasil, Argentina, Francia, Turquía son (los países) en los que parece que tenemos más éxito.

P: Así que es en las redes sociales donde dan con su audiencia.

R (Pina): Las redes sociales te dan mucha información, pero por ejemplo había un gran sector de la gente que quería matar a Arturo y que realmente lo odiaba. Y sin embargo Netflix ha hecho un muestreo entre los fans de la serie y una de las cosas más fascinantes es que a la gente le gusta odiar a Arturo. Hay mensajes muchas veces que son contradictorios.

P: Sin embargo, Arturo, un rehén, es de los buenos.

R: (Pina) Estamos descolocando al espectador moralmente. No sabe si «Berlín» es un tipo al que hay que odiar, es realmente misógino, despreciable, cruel, y luego lo adoras. Estamos cambiando el foco moral y manipulando al espectador y creo que al espectador le gusta que hagamos eso.

P: ¿Es arriesgada esta tercera temporada producida por Netflix visto como acaba la segunda?

R: (Pina) Estuvimos dos meses pensando si podíamos abrir (la serie). Encontramos una idea que creemos que es maravillosa, fuimos a Netflix y todo se puso en marcha.

Vamos a intentar trabajar la fragmentación, el desorden temporal. Cada vez el espectador es más experto, ve muchísimas horas de ficción al día. Puede que lleguemos a manejar cinco tiempos en un mismo capítulo.

P: ¿Plantean las series una seria competencia al cine?

R: (Pina) Sí. Noto como espectador que lo que me está ocurriendo con las series es que cuando voy al cine parece que se está quedando como el hermano menor. Las series son la nueva literatura por fascículos, lo veo en mi casa con mi hija, que no lee, ve series.

P: ¿El cine se quedó atrás?

R: (Martínez) Vamos pasando por fases en la narrativa. Hay épocas en que era más interesante la comedia, lo lúdico, los géneros y finalmente hemos llegado a un lugar donde la gente está muy interesada en la vida de los personajes.

Y las posibilidades que tiene una serie que al menos tiene 10 capítulos son infinitamente mayores que las que pueda tener una película en 90 minutos./AFP